miércoles, 18 de julio de 2012

Solitos.


Ya te estabas acercando y yo ya traía ganas. Esos labios no se iban a besar solos y yo me iba a quitar estas pinches ganas de no mames solo viéndote hablar. Ya estaba esperando demasiado para que nos dejaran solos, ya estaba llegando a impacientarme, ya casi se termina mi cordura. Aun así ella seguía abrazándote y cada vez que pegaba sus manos en tu cintura yo pegaba las mías a tu hombros, como reclamando mi territorio. Hasta que te soltaba y se iba a cuidar lo que realmente era de ella. Sabía que estaba igual que yo, muriéndote en ganas, ardiendo en deseo por besarnos, solo por el puro gusto. Varias ocasiones corrimos a la cocina pero ella cual perro fiel seguía tu olor y se posaba a tu lado como retándome a besarte en frente de ella, como orinándote, como si fueras su territorio. Servimos la comida y seguíamos todo muy alerta, tú de mí, yo de que ella se fuera y desapareciera, y ella de que no hiciéramos nada indebido. Comimos muy en paz, muy bajos de guardia, respetando la comida, que al parecer todos nosotros la creímos sagrada. Era como comer con los enemigos y con el motín. Hacíamos chistes de nosotros, veíamos el futuro en el plato de sopa, pero cada quién diferente. Seguramente tú la veía fuera de tu vida, yo te veía comiéndote mi boca y porque no mi cuerpo también, ella podría apostar mi vida a que me veía muerta y dejándote de seducir. Cuando terminamos de comer dejaos de respetar la mesa y levantamos nuevamente las armas para pelear. No estaba cansada, pude haber seguido dándole batalla toda la noche, toda la vida si quisiera, al final sabía que yo iba a ganar. No quise levantar la mesa sola, seguro ella te iba a decir algo, seguro te iba a reclamar de que soy una impropia, que ando queriéndote besar, queriéndote coger. Pero tú lo ibas a negar, aunque tengas las mismas ganas de todo. –Con permiso, voy a pasar a tu baño, ¿Dónde está?- Me interrumpió tu esposa, tu novia, pues la madre de tu hija justo cuando me estaba mordiendo la boca para no atacarte al momento. –Aquí de frente, la luz está afuera, pásale.- Es una invitación a salirte del habitad pensé, pero solo pensé, porque si se lo hubiera dicho seguro te toma de la mano te jala y en mi vida te vuelvo a ver y te vuelvo a querer comer la boca. Nos levantamos haciéndole segunda, haciéndole creer que también íbamos a levantar la mesa y nada iba a pasar. Pero en el momento en que salió al baño comenzamos a reír, nos comunicamos con los ojos y eso era lo que daba risa, que seguía existiendo la misma química. Seguía conociéndote de principio a fin, seguía completándome poquito. Pero eso no importaba, yo solo quería besarte otra vez. Y levantando nuestros platos pensé en él. Pero él ya no estaba en mi vida y tus ojos gritaban que te besara. Si no fue porque no quería obviedad no aventé los platos y te aventé a ti a la mesa. Te hubiera quitado esa camisa que siempre te quedó tan bien te hubiera besado el cuello otra vez, te hubiera enseñado más que la primera vez que nos dimos la oportunidad. Pero no, solo dejamos los platos en la mesa y nos comenzamos a besar, puse mi brazo en tu cuelo y te jalé fuerte hacia mí, me tomaste de la cintura y oímos como se abrió la puerta del baño. -Demasiado tarde ya nos besamos- me dieron ganas de gritarle. Asomó su cabeza por la pared y alcanzó a ver cómo nos estábamos separando, quizá hasta alcanzó a ver el pinche besote de no mames que nos estábamos dando. Y seguía sin importarte lo que iba a decir. Giré la cabeza para ver su cara, era la misma que la de la vez pasada, boca abierta, ojo salton, solo que estaba vez traía a tu hija tomada de la mano. Corrió afuera de mí casa y no te vi ir atrás de ella. Giré la cabeza hacia donde te había dejado después del beso y seguías ahí. Esperando a que ahora si nos dejara solos, seguías retándome a besarte otra vez ahora que no había nadie para interrumpir.

viernes, 8 de junio de 2012

Nosotros VI


Como pude abrí los ojos, medio cerrándolos y luchando logré enfocar lo que había enfrente de mí. Era una pared completamente blanca, una pantalla de plasma y una cama muy dura, no precisamente la mía. Son de esas mañanas que sabes que estas, pero no sabes en donde, ni con quien. Me llevé las manos a la boca y a las piernas, no vaya a ser que este secuestrada. Pero que lindos los secuestradores que hasta pantalla me dejan para no sentirme tan mal. Justo cuando bajé las manos para tocar la piernas me di cuenta que no tenía pantalón. ¡NO PUEDE SER! A mí me violaron, me secuestraron y hasta encuerada me dejaron. Del susto hasta di un brinquito en la cama y algo a mi lado se movió. ¿Qué? ¿Yo dormí con alguien? Seguro ayer después de los mil tragos que me eché andaba de mala copa, y no era para menos, todo lo que me había pasado en el día era justo sacarlo de alguna manera, pero ¿y qué pasó con el hermoso compañero de ojo claro de mi trabajo? Seguro me dejó en el bar por mala copa, seguro lo espanté con la fiesta que traía por dentro ayer, seguro. Pero eso no importaba ahorita, importaba quien estaba a mi lado al despertar. Bajé con cuidado de la cama, tomé mis zapatos votados por todo el cuarto, mi pantalón encima de unos muñecos de peluche y la blusa debajo de la almohada. Salí con cuidado del cuarto y pasé al baño, me di un retoque para no verme tan mal y me di una peinadita. Me puse el pantalón, los zapatos y la blusa. Salí del baño y busqué mi bolsa, que justo estaba del otro lado, en la mesa del comedor. Gracias a dios estaba completa y viva, pero quien sabe con quién me había metido, quien sabe cómo llegué a esa casa, quien sabe que más tomé después. Pasé por el pasillo que me llevaba a mi bolsa y a la salida de ese departamento. Cuando iba caminando de puntitas para no despertar a mi compañero de la noche anterior me encontré con unas fotos, unas de niño, unas de una familia y otras de ¡MI COMPAÑERO DE OJOS CLAROS DEL TRABAJO! Sí, era él era David, su primera comunión, su cumpleaños números 5, su mamá y su papá felices de la salida de la primaria, su foto de niño puberto de secundaria y la foto de la graduación de la universidad, era David. ¿Cómo había sido que terminamos en su casa, acostados en la misma cama y yo sin ropa? Creo que como siempre terminé de intensa, y es que de verdad no es por justificarme pero si estaba muy estresada. Mi ex buscándome, yo huyendo y luego volvérmelo a encontrar en su trabajo que esta también relacionado con el mío, en tan solo menos de dos días. Sí seguro terminé de intensa, seguro me propuso tener una noche de pasión y yo estresada, intensa y mala copa le dije que sí. Lo peor no era el decirle que sí, ya hace mucho quería decirle que sí, lo peor era que no me acordaba de nada, y yo con tantas ganas que le traía a decirle que sí el día que pasa ni me acuerdo.  Pero bueno, ya me había tardado mucho viendo las fotos de su vida y no quería que se despertara y me viera ahí parada viendo sus fotos, deja el viendo sus fotos, el sacada de onda porque no me acordaba que había pasado una noche antes. Así que tomé mi bolsa y corrí a la puerta, le quité los mil y un seguros que tenía y por fin pude salir. Cerré la puerta y me eché a caminar. ¿Qué iba a pasar el lunes en la oficina? Seguro me va a ver con ojos de que quería otra noche conmigo, seguro me va a acosar todo el día hasta que le diga otra vez que sí. Aunque pensándolo bien no estaría mal, esta vez ni me acordé de lo que pasó y no está por demás conocerlo al menos consiente por primera vez. ¿No habrá estado mal salirme así de su casa y ni adiós decir? Ya se me estaba haciendo costumbre eso de irme y ni despedirme. Pero no estaba bien, él me agarró consiente o al menos eso creo que creyó, y pues yo me salí más consiente aun y ni gracias por de menos dejarme pasar esa noche con él. Pero ya el lunes seguro lo voy a ver y me tendrá que ver con ojos de que ando encuerada y le tendré que dar gracias, encuerada en su mente. Después de intentar salir de la inmensa unidad en la que vivía y de darle tres vuelta al estacionamiento buscando mi carro por fin lo encontré. Busqué las llaves en mi bolsa y ahí estaban. Menos mal tenía todas mis cosas, menos mal terminé con él y no con otro desconocido. Busqué un pequeño cuaderno en mi carro, creo que ese remordimiento de conciencia de irme y ni gracias ni adiós decir no me dejó en paz. A mi ex se lo había hecho, ni gracias ni adiós, ni chinga tu madre le dije. Pero ese era otro caso muy diferente y no se merecía nada de eso. Busqué una pluma y comencé a escribir. –David, gracias por… (¿Por qué, por la noche, por la compañía, por los tragos, por el sexo, por dejarme pasar la noche en tu casa contigo encuerados? ¿Por qué tenía que darle las gracias?) … la noche que pasamos, me la pasé muy bien (aunque de la mitad para acá no me acordaba de nada). Nos vemos el lunes en la oficina. Att Ana.- Caminé hasta su edificio y luego hasta su departamento, después de perderme tres veces en su unidad, ya sabía cómo llegar. Doblé la pequeña hoja y la aventé debajo de la puerta. Ya estaba listo, di las gracias y un adiós. No sé ni porque las gracias pero las di, no quiero que se me haga costumbre salirme e irme así nomás. Justo cuento me levanté para bajar las escaleras e irme sonó mi celular. Lo busqué rápido entre mis cosas para que no siguiera haciendo escándalo y no despertara a David, pero cuando lo saqué y lo iba a contestar me di cuenta que era mi ex. También ya era demasiado tarde para callarlo, David había abierto la puerta.


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Nosotros. Tercera parte: http://jatzimind.blogspot.mx/2012/05/nosotros-iii.html
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lunes, 4 de junio de 2012

Nosotros V.

Salí como loca, como si hubiera visto un fantasma del edificio donde él trabajaba, no quería que saliera otra vez atrás de mí y que ahora no solo me pidiera perdón, sino otra vez matrimonio. Y es que lo que pasó hace 6 años no se perdona, no se olvida, no se deja en el pasado, no se supera de una manera fácil. Le aventé el gafete en la cara a la señora de la recepción del edificio y así como aventaba con una mano su gafete tomaba mi credencial con la otra. Ni ganas de mirar atrás me daban, yo solo corría y caminaba rápido. Son de esos momentos en los que te dan ganas de tener alas o poderes mágicos para desaparecer en un segundo y evitar este tipo de situaciones tan incomodas. Bajé las escaleras como pude y llegué hasta mi carro, todo sin mirar atrás. Saqué las llaves más rápido que nunca, lo abrí y di un brinco olímpico adentro del carro. Puse los seguros de inmediato y lo prendí. Si venía atrás de mí o no, no lo quería saber. Salí del estacionamiento y comencé a bajar la velocidad, comenzó a calmarse mi corazón, comencé a sentirme mejor.
Llegué a mi casa, total tenía todo el día libre, y ya era viernes. Ni tantito tiempo me dio de revisar el celular para ver si saldría hoy o no. Solo quería descansar, olvidarme de que él ya sabía dónde trabajaba, para quien y de qué. Quería olvidarme de sus lágrimas pidiéndome perdón y se su corazón que latía sincero en diagonal al mío. Quería olvidar que de nuevo caí en los recuerdos de lo que pasó hace 6 años y aún no perdonaba. Tomé el celular para apagarlo y poder descansar mejor, pero tenía un mensaje, al parecer del hombre de los ojos claros –Ana, bonita, me quedé preocupado por ti, que lástima que te dieron el día libre, pero ¿no quieres que vayamos por un café o una cerveza? Igual ahí puedes contarme porque tan preocupada- leí en voz alta. Igual si necesito distraerme, pensé, igual si necesito verlo para olvidar un poco la semana tan agitada que he tenido, igual ya le estoy interesando más, antes ni me preguntaba como amanecí. –Claro bonito, nos vemos a las 8 en el bar por el que siempre pasamos regresando de comer, ese al que siempre quiero entrar y no me dejas- le respondí y me comencé a arreglar. Me retoqué el maquillaje y cambié de ropa, no quería que me oliera con perfume de él, que iba a pensar. Cambié mis zapatos y tomé las cosas necesarias para irme. Me subí al carro y manejé hasta el bar, el hombre de los ojos claros ya me estaba esperando afuera. Le regalé una sonrisita pícara de buenas noches y de coqueteo y me la regresó de la misma manera. –Hola, tu siempre tan linda- me dijo dándome la mano para ayudarme a bajar del carro, creo que notó que me puse roja y que me enamoró aún más su alago porque comenzó a reír. –Gracias, tu siempre tan caballero tan lindo, tu siempre tan tu.- ¿Tu siempre tan tú? ¿Eso dije? ¿De verdad tan nerviosa me ponía? ¿De verdad tanto me gustaba que no sabía cómo responderle a sus halagos? ¿Tú siempre tan tú? –Jajaja gracias linda- respondió y me dio el paso para entrar al bar. La mesera nos asignó una mesa y unos bonitos tragos de cortesía, que falta nos hacían. No llevó la carta, pero ambos ya sabíamos que pedir, o al menos eso supuse de él porque en cuento nos las dio la volteó para seguirme viendo lo bonita que estaba y yo también lo voltee a ver. –Y ahora si dime, ¿por qué tanto interés en el teléfono esta mañana?- me preguntó sin quitarme sus claros ojos de encima. Y ahora si no le podía mentir y ahora si no habría nadie que nos interrumpiera, ahora si tenía que decirle la verdad. –Apareció mi ex novio, ese que no quieres volver a ver jamás, ese que odiaste con toda tu alma y ahora te es tan indiferente apareció. Pensé que me iba a marcar y no quería perder su llamada de nuevo, creo que me confundí entre el interés y el recuerdo, creo que fue interesante volverlo a ver. Creo que es el director de la empresa donde fui a entregar los papeles hoy- quise decirle, pero solo salieron poca palabras de mi boca. –Pues mi ex me marcó y no sabía si lo haría de nuevo, no sabía si le quería contestar.- Creo que entendió de más que no quería hablar de tema y me preguntó sobre muchas otras cosas más, me hiso la plática toda la noche y yo a él. Y por un momento muy a gusto pude olvidarlo.
Tengo que irme le dije con varias copas de más, pero eso recuerdo que le dije. –No Ana, te vas a mi casa porque no puedes manejar- me dijo, como si el si pudiera manejar así y yo no tuviera experiencia. Pagó los 15 tragos de más y los otros 5 que debíamos tomar. Salimos del bar y me pidió las llaves para que él pudiera manejar. Abrió mi puerta, esperó a que me subiera por completo y la cerró, se subió el y se puso a manejar. Llegamos a su casa y yo estaba perdidamente alcoholizada y perdidamente dormida. Solo sentí como me cargó para llevarme hasta su departamento y después hasta su cama. Se recostó a mi lado, pudo haber sido un buen momento para que pasar algo más. Él quería y yo lo sabía, y yo me iba a dejar, hasta iba a cooperar. Sentí sus manos recorriendo mi cintura, mi estómago, mis piernas y mi cara, sentí como me quería besar. Ví como se paró y sacaba ropa tras ropa. Me desabrochó el pantalón y la blusa, me quitó los zapatos y bajó el pantalón, Me quitó la blusa y fue entonces cuando sentí que se acercaba un poco más. Abrí los ojos y sus labios ya estaban en los míos, ente tanta oscuridad no sabía si sus ojos estaban cerrados o abierto, no sabía que llevaba puesto. Solo respondí su beso y ya.



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sábado, 2 de junio de 2012

Nosotros IV


Estaba yo ahí, parada y helada, a punto de que mi corazón se detuviera. Vi como la mujer de recepción dio un salto al teléfono para marcarle a su jefe y anunciar mi llamada. -¡Noo!- grité yo, y todos los empleados me voltearon a ver. Ella me echó unos ojos de ¿estás loca? y yo agaché la mirada. Quizá siempre no me lo quería encontrar. -Es que olvidé los demás papeles en el carro- le dije con una sonrisa pícara y salí de la oficina. Me paré donde nadie me viera y respiré un poco. ¿Y si siempre no lo quería ver? ¿Y si me vuelve a besar? ¿Y si en vez de despedirnos nos volvemos a enamorar? mejor me regreso a mi trabajo e invento que no encontré a nadie y que ni modo de dejarlos en recepción, eran unos papeles tan importantes que no cualquiera debía tener, creo. Y ya me había acomodado la bolsa cuando salió el corriendo, como sabiendo que era yo, como sabiendo que estaba afuera respirando y esperando a armarme de valor para verlo otra vez. -¿Ana? pe pe pe pe pero ¿qué haces aquí?- preguntó muy sorprendido, después de todo no sabía que era yo la que estaba afuera. -¡Ah hola!, pues es que vine a entregarle unos papeles a licenciado Arriaga, pero creo que dejé una parte en el carro y creo que no está- le dije con el mucho o poco valor que aún tenía en la voz. -Jajajaja ¿tú eres la de los papeles? yo soy el licenciado Arriaga, mucho gusto.- Dijo burlándose de mí, seguro la de la recepción le inventó que como loca salí corriendo, bueno no era invento, pero no tenía porque decirlo. -Pasa, ahorita bajamos por los demás papeles- me dijo como si fuera tan conocida para él, como si fuera su vecina. Pero no me quedó más, pasé de nuevo a la oficina. Ni ganas de ver a la mujer de recepción, seguro ya había escuchado que nos conocemos y ahora iba a suponer lo peor de mí, mucho menos ver a los demás trabajadores, me habían visto y oído gritar como loca y salir como loca, preferí agachar la cabeza y hacerme ahora si loca para no seguir dejando mala imagen. Abrió la puerta de su oficina, una oficina grande, con una escritorio al centro, una computadora con varas pantallas y muchos recuerdos de viajes. Las paredes eran de cristal y tenía la vista más hermosa de la ciudad que jamás pudieran imaginar. -Ven siéntate, ahora si podremos platicar- me dijo tan tranquilo que no me la creía. -Si verdad, gracias.- Contesté de la manera más sarcástica, creo que ya había pasado del miedo al verlo y del valor al sarcasmo en menos de 20 pasos, nuevo record para mí. -Y dime Ana, que ha sido de ti, 6 años sin saber de ti, ¿por qué te fuiste y no me dejaste explicarte las cosas? ¿Por qué no te despediste? ¿Por qué huyes de mí?- Y yo cuando comenzó a oír las preguntas mije mi mirada en él, dejé de admirar la hermosa vista de la ciudad y el smog, dejé de pensar a donde se había ido a viajar y de que país era cada escultura. -Ya no hay porque responderte esas preguntas, eso pasó hace 6 años y no pienso explicarte las razones de mis acciones.- Le contesté y corte de tajo su sonrisa, ¿acaso imaginaba que iba a car en su juego? -Mejor respóndeme tú, ¿por qué me besaste?- Ahora si ya no existían ni rastros de sonrisas en su cara, ahora si estaba frio, ahora si me iba a responder. -Bueno, revisemos los papeles, ¿trabajas en la constructora?- No idiota, iba en la calle y un señor se me acercó para usarme de mensajera. -Sí.- Le respondí lo más sutil que pude. Saqué los papeles y lo comenzó a revisar. -Bueno y ¿por qué me besaste ya me vas a decir?- Le pregunté ya molesta, ya ansiosa de una respuesta. Revisó documento por documento, firma por firma y por fin tomo aire para responder. -No soy casado, no tengo familia, no tengo hijos, me dio gusto volverte a ver, te besé porque aun te amo.- ¡AMOR! a eso le llama amor... Ya no me sentía mal, ya no tenía que buscar a su familia en facebook, ya no me sentía la amante, ya me quería ir. -Bueno si los documento están bien me voy, tengo que seguir trabajando.- Arrimé la silla para atrás y tomé mi bolsa. -No Ana, no te vayas otra vez, no otra vez.- Dijo tomando mi brazo. -¿Algún día perdonaras lo que pasó hace 6 años?- Y yo más enojada que nunca y con más ganas de irme le aventé el brazo. Tomé de nuevo la bolsa que se había caído entre tanto jaloneo y salí por la enorme fuerte de cristal de su oficina. Bastaba con lo que hace 6 años había pasado para no quererlo ver jamás. Aún pensaba que teníamos un nosotros y eso dejó de existir el día que intentó terminar con mi vida, casi lo logró. Ni de la de recepción me despedí y ni gracias di. Salí tirando su tarjeta de presentación y salí con lágrimas en mis cachetes. Esperé el elevador y salió corriendo atrás de mí. Me tomó de la cintura como no queriendo dejarme ir jamás. Acarició mi cara y limpio mis lágrimas. Cayeron dos que tres lágrimas de sus ojos y dos que tres suspiros de su boca. Cayeron las palabras que jamás quise volver a oír. -Regresa a mi vida, perdóname fui un idiota, me arrepiento tanto del daño que te hice, se porque te fuiste sin despedirte, se porque me dejaste, sé que falle, pero regresa, regresa a mi.- Abrió la puerta del elevador y lo aventé, corrí y cerré la puerta. No íbamos a regresar.


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lunes, 28 de mayo de 2012

Nosotros III

Colgué rápido. Sabía que era yo, estaba seguro que era yo. Dijo mi nombre con tanta seguridad que me espanté y mejor colgué. ¿Y si marca de vuelta, le contesto? pensé. Y si le contesto ni como decirle que me había equivocado, porque no me había equivocado, tenía su nombre esa tarjeta y no le podía mentir. Mejor apago el celular y me duermo. Pero cuando estaba por apretar el botón de apagar sonó. Era él, no era su número pero era él. Quise contestar pero me tardé mucho pensando si o no y colgó. Sabía que me volvería a marcar estaba segura de que lo haría, pero hoy no y apagué el celular. Me acomodé de ladito y cerré los ojos, me quedé profundamente dormida.
Cuando desperté prendí luego luego el celular por si volvía a marcar. No tenía ningún mensaje ni buzón de voz. Tomé el celular y me metí a bañar, no vaya a ser que me agarre enjabonada y tenga que correr por todo el pasillo de mi casa para contestarle, y con eso de que mis vecinos ni chismosos son, se iban a echar un taco de ojo conmigo enjabonada corriendo para contestarle. Pero nada, no marco. Esperé su llamada mientras me secaba, me ponía la crema, los calzones, el brasier, la blusa, el pantalón, los calcetines, los zapatos, mientras me peinaba, me maquillaba, me ponía mi collar, mis pulseras y mis anillos, mientras picaba fruta, calentaba el café, me servía leche, calentaba pan y le ponía mermelada. Esperé su llamada mientras acomodaba mis cosas para ir a trabajar, mientras subía las cosas al carro, mientras salía del estacionamiento, mientras manejaba, mientras me peleaba con los semáforos, el del periódico, el tráfico y una que otra señora. Esperé su llamada mientras me peleaba con mi jefe, leía el facebook, abría twitter, trabajaba, comía mi lunch, tomaba café. Esperé su llamada todo el día. Jamás llegó. -Ana, todo bien?- dijo ese compañero de ojos claros y alto que tenía su escritorio enfrente de mí. ¿Apoco si me veía muy obvia con el celular en la mano para todos lados? hasta al baño lo metí. -Sí, todo bien- dije con la sonrisa que le regalo todas las mañanas y que hoy olvidé por estar esperando su llamada. ¿Estas esperando alguna llamada importante? ¿Está todo bien segura?- Ay no! ya se había dado cuenta de todo! y ahora ¿qué le digo? Ya sé! que mi mamá está mala. No no! que me voy a cambiar d trabajo y espero lo de una entrevista. No no! que mandé a mi perro al veterinario y que me van a marcar para ir por él, aunque ni perro tengo. No no! que mi mejor amiga esta triste porque se encontró a su ex novio y la beso y él es casado y le esta marque y marque. Suena más real y ya me sé bien la historia. Pero justo cuando le iba a contar salió mi jefe de su oficina. ¡ANA! gritó. -ay! permíteme tantito ahorita te cuento- le dije al hombre de ojos claros y corrí con mi jefe. Tenía ganas de besarlo por primera vez, me había salvado de echar a perder todo el trabajo con el hombre de ojos claros y contarle la tragedia con mi ex novio. -Ana, fíjate que necesito que entregues personalmente estos papeles, son muy importantes y solo tú los debes de entregar. Es más tienes el día libre si vas ahora mismo a dejarlos- me dijo mi jefe y yo sin más ni más acepté. Tomé mis cosas rápido, tomé los papeles y me despedí con sonrisita y beso de sus ojos, digo de él.
Me subí al carro y revisé donde estaba la otra oficina donde los iba a entregar. Prendí el carro y el radio y me puse a cantar. Pero seguía esperando su llamada, igual su esposa se había dado cuenta y se enojó, quizá el que me habló no era él, quizá no guardó mi número y jamás volveré a saber de él sino le vuelvo a marcar, quizá él estaba esperando que le marcara. Pero lo mejor era no saber de él por ahora. Si quería que existiera un nosotros eso no iba a pasar. Ya no más.
Después de hoya y media de lidiar con el tráfico y otra vez con las señoras y señores peatones llegué a la oficina donde tenía que entregar los papeles. Busqué donde estacionarme y bajé los papeles importantes. Tomé el elevador, que para variar estaba en reparación, así que me aventé dos pisos hasta la recepción. -Disculpe, buenos días. DISCULPE!- le grité a la señorita de recepción que estaba echando el chisme con la de la limpieza. -Aja...- respondió como si la hubiera ofendido por interrumpir su chisme. -Vengo de la constructora García y asociados a entregar unos documentos, me dijeron que en el piso nueve oficina veintidós loe entregara...- le dije de manera muy educada tragándome sus respuestas déspotas. -ah! registrarse aquí por favor, déjeme una identificación y tome este gafete para pasar- me respondió con el café en la mano. Hice paso a paso lo que me dijo, puse mi nombre, la hora, la fecha y mi firma, le dejé la identificación y tomé mi gafete para pasar. Caminé al elevador, apreté el botón para subir, con la fe de que no estuviera en reparación, hasta que abrió. Entré, apreté el botón del piso 9 y esperé. Llegamos al piso 9 y bajé, busqué la oficina 22 y abrí la puerta. Era su trabajo, era el logotipo de su trabajo colgado en recepción y debajo para confirmar el nombre que venía en la tarjeta de presentación, por si fuera poco debajo del nombre la página de internet de la tarjeta, aquí estaba él. -Buenos días señorita, ¿usted es la de los papeles verdad? permítame, ahorita le aviso al licenciado que ya llegó-.

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domingo, 27 de mayo de 2012

Nosotros II

No soportaba el tráfico en la ciudad, aparte ya iba tarde. Me había entretenido demasiado en el pasillo de vino y licores escogiendo el vino para la pasta que iba a cocinar, y dejen eso, lo que me entretuve peleando y esquivándolo. Y el señor de enfrente que no avanzaba, todos los de los carriles de al lado que no me dejaban pasar y del otro los trabajadores que como si nada echándose su taco de chicharrón. ¿Por qué tenía que besarme? ¿No ya estaba casado? ¿Nada más un besito, un error en su maravilloso matrimonio y ya? ¿Será que se quedó con ganas de besarme desde hace 6 años que lo había dejado y ni adiós le dije? Pero yo ya estaba llegando al trabajo, tarde, pero llegando. Sabía que me jefe me iba a gritar por hora y media, me iba a regañar por hora y media y me iba a intentar convencer de llegar temprano. Pero si él estuviera en mi lugar y su ex novia de hace 6 años se lo encontraba en el super y lo acosaba y deja de eso, lo besaba minutos antes confesándole de su matrimonio y agrégale el tráfico de la ciudad, él también me entendería.
Bajé la computadora, el desayuno recalentado por el sol y la bolsa de mi carro. Corrí con mis enorme e imposibles tacones al elevador, que para variar estaba en reparación. Y échale caminando 12 pisos y media hora de retraso. Pero por fin llegue a mi escritorio. Aventé mi bolsa y mi desayuno, saqué la lap y abrí el facebook, a alguien tenía que contarle de su terrible aparición, cuando de repente llegó mi jefe. ¡ANA! otra vez llegando tarde, usted nunca entenderá verdad. Y como le digo, imagínese que su ex se le para enfrente, le confiesa que se casó y usted la dejó hace 6 años y ni adiós dijo, aparte lo besa y usted huye al tráfico para llegar al trabajo y cuando llega tarde se descompone el elevador y se avienta 12 pisos en tacones de 11. Si perdón, tuve varios contratiempo inaprensibles y pues llegué. Le dije. Enojado y conformado se fue a su escritorio a mandarme más trabajo para compensar mis pensamientos por él. Mientras prendía la computadora y yo normalizaba mi ritmo cardíaco busqué en mi bola mi maquillaje. En toda esta mañana agotadora seguro ya se me había corrido el maquillaje. Y es que yo soy de esas mujeres que meten hasta el perico en la bolsa, pero se exactamente que traigo. Entre que me peleaba con el celular, quitaba como cuatro veces las llaves y aventé como dos la crema encontré un papelito nadando por ahí. Desconcertada, porque no recordaba haber echado papelitos por ahí, lo saqué. Era su tarjeta de presentación. Su nombre, su profesión, el nombre de su trabajo, el teléfono de su trabajo, su celular y una página de internet. Eso era lo que hacía con mi bolsa mientras yo lo miraba clarito a los ojos. Pensé en romperla, para qué quería saber de él? pero no, mejor la guardé en mi cartera y continué con mi maquillaje.
Tanto trabajo ni ganas me dieron de pensar en él y en su tarjeta de presentación, ni en su beso, ni en su matrimonio ni en nada. Hasta que llegué a mi casa. Saqué su tarjeta y comencé a cocinar. ¿Le marco? pero si yo fui la que huí ¿Y si quería que yo le marcara? no, no creo, puede enojarse su esposa ¿Por qué me puso la tarjeta en la bolsa, mejor me la hubiera dado? no, sabía que no se la iba a aceptar y hasta la iba a aventar. Terminé la salsa de mi pasta y la carne asada que cociné. Puse el vino en su copa y me senté a comer. Cada cucharada que daba era un paso más para llenar el hueco en el estómago que se me hacía por estar pensando en él. Terminé de comer y de pensar. Lavé los platos y limpié la cocina. Pero seguía pensando en él.
Las ganas me vencieron y abrí de nuevo el facebook, tomé su tarjeta y lo empecé a buscar. Escribí bien su nombre, primero con un apellido y después con dos. Busqué entre los mil quinientos resultados su cara, su hijo, su esposa, su familia, sus amigos y nada. Quizá era una de esas personas que cambiaban su nombre de facebook para que a todas sus ex novias a las que les dio su tarjeta no lo encontraran y sugieran creyendo su vida feliz de casado. ¿Para que seguir buscando alguien a quien no quería encontrar? yo lo había dejado sin decirle adiós, ya me había besado como diciéndome adiós, ya me había acompañado de comprar y había visto como volaban los huevos a la cajuela, ya para qué quería hablar con él? Quizá ahora la que se quería despedir era yo. Quizá ahora yo quería besarlo y despedirme. Quizá solo quería que tuviera mi tarjeta y que el se quebrara la cabeza pensando en hablarme o no, en romper la tarjeta o no, en creerme que era soltera y feliz o no.
Desatendí la cama y me quité la blusa y el pantalón, me mire al espejo y busqué celulitis y estrías, me puse crema y el pantalón de la pijama. Me puse la playera y prendí la tele. Dejé cerquita el celular por si le quería hablar y me decidí a dormir. Después de 3 horas de darle vueltas a mi cama y solo seguir pensando en él, me armé de valor. Que importaba si me tenía que despedir, si lo iba a besar y le escondía mi tarjeta, ¿por qué no oír de nuevo su voz? solo para decirle adiós, solo para que no me vuelva a buscar. Tomé el celular, busqué la tarjeta, pensé que no importaba si su esposa contestara, inventaría que es algo de su trabajo urgente y ya. Apunté su teléfono muy bien, lo rectifiqué y le marqué. Sonó una, dos, tres, cuatro veces y se escuchó una voz feliz, sabiendo que era yo -Bueno, ¿Ana?- dijo la voz.


Nosotros. Parte 1: http://jatzimind.blogspot.mx/2012/05/nosotros.html

miércoles, 23 de mayo de 2012

Nosotros.


-¿Ana?- preguntó un hombre un poco misterioso. Y yo respondí dudando un poco -Sí- y cundo giré la cabeza para ver quién era el afortunado hombre que conocía mi nombre, tiré las bolsas del super. Quise disimular mi cara de sorpresa, pero mis ojos no lo lograron. Era él, tantos años queriendo evitarlo y por fin me encontró. Era él, ese con el que cortas y no vuelves a buscar porque no quieres volver a sufrir. Era él, ese que pensaba que iba a ser el amor de mi vida. Y siempre que me encontraba cambiaba mi número. Alguna vez me llegué a cambiar de casa por él. Pero hoy aquí me volvió a encontrar, con mi pants dominguero, mi peinado dominguero y mis zapatos viejos, rotos y sucios. Me sonrió, como burlándose de tiempo que había pasado, como burlándose de como huí y me encontró. -ah! Hola!... tanto tiempo sin verte- le dije temblando por tanto nervio que me provocó. -Jajajajaja, si verdad- Y seguía burlándose de lo que me provocaba -¿Cómo has estado?- preguntó más sincero y menos burleton. Yo Seguía recordando todo lo que entre nosotros pasó, todo lo que había corrido para que no me encontrara. Tomé la tarjeta y le pagué a la señorita de la caja, que después de solo ser la que me atendía se volvió testigo de cómo me alcazaba las pesadillas. Firmé el ticket y le di las gracias y una sonrisa, esperando que él se fuera y entendiera que no quería verlo más. Tomé la tarjeta y la guardé, me agaché para cargar mis bolsas tiradas en el piso y fue cuando una mano me ayudó -Te ayudo- dijo él. Pero como! si yo no te respondí, no entiendes que quiero que te vayas, no entiendes que no quiero verte más! pensé. -Sí, gracias- dije. Seguía sin poderle decir que no, ahora ves porque no te quería volver a ver. Caminé esquivando carritos y señoras gordas que van contando las rayitas del suelo y fue entonces cuando pude responderle, -Yo muy bien, gracias, y tu?-. Creo que ya se había puesto a pensar sobre si realmente le quería hablar. -Bien, la vida de casado me sienta bien- respondió con una sonrisa tan sutil y sincera. ¿¡Qué!? ¿Casado? pe pe pe pero él nunca quiso casarse. -Haa, si se ve, luces mejor que antes- le respondí lo más indiferente posible. Llegamos a las escaleras eléctricas, justo el momento indeseable. Di el paso a la muerte, ese en el que tienes que medir re bien el paso porque si no quedas en medio de dos escaleras y puedes caer. Ese mismo que no quería dar para no verlo a los ojos. -Y tú, ¿ya te casaste, hijos, familia?- preguntó como no queriendo y si saber. -No- le respondí de la manera más indiferente posible. Fue cuando entonces llegamos al final de las escaleras y segura di el paso final. Y yo no sabía a qué venia él, no me había preocupado si venía con su esposa o si venía con sus hijos y los olvidó en caja por verme a mí. Caminé llena de confusión a la máquina para pagar el estacionamiento, esa que siempre solía tragarse mi cambio, pero era eso o esperar en la fina larga y seguir escuchando de su vida y seguir respondiendo de la mía. Metí el boleto y después el monto a pagar, casi lo justo para no perder mucho dinero y ganas más tiempo lejos de él. Como dije se tragó mi cambio y no hice más problema de ello. -Se tragó tu cambió, ¿hablamos a los técnicos?- dijo, queriendo ganar más tiempo conmigo. -No, ya sabía que lo iba a hacer, vámonos- le respondí, dándole a entender que no quería más tiempo con él ¿cuándo lo iba a entender? Caminamos al carro, yo como desesperada, apurada y con prisa. Él tranquilo y admirando mi caminar, como extrañando lo que era. -No camines tan rápido o ¿tienes prisa?- me dijo riendo y sonriendo. -Sí, solo vine por el super de rápido, me quedaba de paso camino al trabajo- le respondí seria, ya sin sorpresa ni rencor. -Ah! perdón- y comenzó a caminar a mi paso. Mientras yo me preguntaba porque había dejado el carro tan lejos. Para la otra supondré que me encontraré a alguien incomodo como él e internaré dejarlo lo más cerca a la entrada posible, para huir rápido. Alcancé desde lejos a abrir la cajuela para apresurar el meter las bolsas y no continuar con la plática incomoda. Aventé las bolsas como jugador de basquetbol  tomé las que él tenía para aventarlas de la misma manera. Que importa si había comprado huevo y se rompieran, ya compraré más pensé. Lo importante era no seguir con él. -Bueno, me voy, un placer volverte a ver (la verdad no). A ver cuando nos encontramos otra vez (espero nunca). Un saludo a tu esposa y a tus hijos (si es que ya tienes).- Le dije denotando más mi prisa. -¡Ana! es que este... a mi si me da gusto verte...- Dijo jalándome del brazo para que no me fuera. -Y ¿qué te hace pesar que a mí no?- pregunté burlándome de él. Me jaló más fuerte hacia él, me quitó el cabello de mi cara y me acarició las mejillas. Quise correr al carro abrir la puerta y encerrarme para no pensar más, pero mis pies no me lo permitieron. -Perdóname por todo lo que pasó- dijo a punto del llanto. Pero ¿qué no ya tenía esposa? y si tenía hijos? por qué hace esto? -Jaja no te preocupes, eso ya quedó en el pasado- le respondí aun burlándome de él. Se me acercó un poquito más. Tomó mi bolsa y quien sabe que le hacía. Yo seguía viendo sus ojos. Parpadee en el momento justo en el que me besó. Lo empujé y corrí al carro, lo prendí y me fui. No era el momento de hablar de nosotros. Para este tiempo, ya habían pasado tantos años para seguir pensando en nosotros.

martes, 15 de mayo de 2012

Solo ana.

Caminábamos agarrados de la mano, me encanta tomar su mano en todo momento. Íbamos justo hacia donde siempre estaban sus amigos y yo justo esperaba que me quisiera presentar. Miren, ella, es mi prometida. Aun que en realidad para lo poco que tenemos de comprometernos, no es nada. Pero algo les tuvo que haber hablado de mi, no? Era yo la mujer con la que él se quería casar, o al menos eso me había dicho semanas antes. Todo hombre consulta su boda con sus amigos, apoco ellos no sabían nada de mi?
Llegamos justo donde estaban todo platicando. Algunas caras conocidas, otras por conocer, otras realmente indiferentes, otras ni eran amigos suyos. Se paró a mi lado y me soltó la mano, como queriendo no hacerlos pensar que eramos novios, prometidos. Saludó a todos yo esperé. Ella es... buscó durante horas en su cabeza un buen adjetivo. Mi amiga, mi mejor amiga, a la que quiero, a la que amo, con la que me entretengo, la que me hace sentirme menos solo, es mi novia, simplemente especial, la mujer con la que me quiero casar, mi prometida, el amor de mi vida, mi futura esposa, la madre de mi hijos, todo para mi. Terminó con su repertorio y pudo pronunciar mi nombre. Ella es... (todo los adjetivos anteriores en silencio) ana. Ana? simplemente ana? Ana, esa que me besa y la desecho, así nada más, ana. Y todo lo que yo lo quería y todo lo que yo pensaba que eramos se reducía a mi nombre. Ana. Y nadie me dijo nada más. Hola que tal, mucho gusto, ha! que onda. era lo que oía mientras saludaba. Que tal un, él no habla mucho de ti, oh! por fin te conozco, nada...
Ana, ana, ella es... ana. Tenemos poco tiempo andando, mucho saliendo y ahora estamos comprometidos y sigue siendo ana. ¿En que mes ya nos presentamos como novios el uno al otro? ¿A los cuantos años de estar prometidos ya lo podemos anunciar? Pero yo seguía siendo ana. Y todo seguían en silencio para mi. Nadie me preguntaba sobre como me sentía con la boda, nadie me felicitaba por ser la mujer perfecta para él. Simplemente era ana.
Por fin uno de tantos rompió el silencio. Apoco si se van a casar? Crees poderlo aguantar? Me quedé helada. ¿Qué no creían que nos íbamos a casar? ¿Qué él no les había dicho que yo era con quien quería toda su vida pasar? ¿Qué no lo veíamos feliz? Creo que no. Agaché la cabeza y preferí no responder. Él, mi... ya no se ni que eramos, habló por mi. -Ana, está muy feliz por la boda, está arreglando todo para que sea lo más pronto posible- dijo muy serio y entretenido en otra cosa. Ana? me volví a preguntar. Solo ana? Ana prepara la boda, ana esta feliz, ana, ana ana... Pero por qué no decía que él también estaba feliz? Me levanté y al oído le dije que lo esperaba en su casa. No quería seguir estando con él y no.
Cuando llegó a la casa yo ya tenía mis maletas listas, mis cosas empacadas y una carta sobre su cama. Una carta sencilla nada difícil de leer. Decía que no podía seguir engañándome queriéndolo y no, deseando ser su esposa y solo llamándome ana. Yo era la única feliz, yo era la que brincaba de alegría, yo era la única que se iba a casar y él? Él no estaba listo para que fuéramos dos. Por eso me voy.
 Era demasiado tarde para que me detuviera. Entró al baño y yo me apuré a sacar las últimas cosas que se me quedaban. Revisé los cajones, choqué bien debajo de la cama, abrí el closet, abrí los cajones, el buró, la cocina, la sala y el comedor. Y me decidí a irme.
Le regalé una última lagrima en el piso del comedor. Otras más en la sala y la última en la puerta. Ana ya estaba lista para dejarlo en paz. Justo antes de prender en carro lo vi correr hacia mi. Corría cansado y lloroso.  Corría como si el amor se le fuera en mi carro rojo. -Ana! no! espera! no! no! no me dejes! ana yo si me quiero casar! anaaaa!...- Fue lo último que lo escuché gritar.
No iba a regresar. No iba a esperar que cuando todo esta perdido me quisiera recuperar. No iba a seguir permitiendo que solo fuera ana en su vida. No quería seguir viviendo a como él quisiera. No permitiré que me reconozcan menos de lo que soy... ni para mi solo soy ana, ¿por qué para él si?

sábado, 28 de abril de 2012

Tu reflejo.

Cuando regresaste yo ya había luchado con mis miedos. Habías afilado muy bien las navajas que me enterraste el día que te fuiste. Pero no habías sido lo suficiente inteligente como para enterrarlas bien. Logré sobrevivir.
Juré que el día que regresaras a dejarme flores a la tumba, el día que paseara tu mente por mi recuerdo, ese día yo estaría esperándote en la esquina para vengarme. Y entonces estudie muy bien tu cuerpo, analicé tus movimientos y de lejos vigilaba tus pensamientos. Desarrolle superpoderes para poderte conocer. Me aprendí de memoria tus debilidades y tomé en cuenta tus fortalezas. No siempre atacabas del mismo lado. No era la primera ni la única que te estaban esperando en esa esquina. No iba a ser la última que se quedara parada. Pero si había sido la única que te intentaba perdonar, la única que de verdad te quiso amar.
Entonces te vi acercarte cauteloso. Sabías perfecto que cabía la posibilidad de que pudiera sobrevivir. Sabía perfectamente que no era como las demás. Sabías que yo no era un fantasma como las que me acompañaban. Traías un hermoso ramo de flores en la mano derecha, bajo el brazo izquierdo cargas mi libro favorito. Parecía que te había dolido mi "muerte". Parecía que esta tarde por primera vez te ibas a sentar en mi tumba, a cantarme un poco mis canciones favoritas y a leerme ese capítulo que tanto me gustaba. Yo te esperaba sutil, aguardaba la justa hora de atacar.
Afilé un poco más mis cuchillos. Limpié mis botas y cubrí muy bien mi cara, tu cuerpo estaba por llegar. Te estudie y en pocos segundo supe como iba a llegarte por enfrente. Pero decidí esperar unos segundo más, quería saber como ibas a manchar mi tumba. Una tumba vacía.
Te sentaste muy tranquilo, ya estabas seguro de que me había muerto. Leíste mi nombre en voz alta. Confundí una lágrima con una gota de lluvia y te apuraste a cantar. Limpiaste un poco las plantas que según tu me acompañaban. Llenaste los floreros con agua limpia y colocaste esas flores que ni en vida me ibas a llevar. Pusiste música de tu celular, sabías justo que canción cambiaba mi animo y esa tarde querías verme feliz. Leíste uno cuantos párrafos de mi capitulo favorito, leíste hasta que las lagrimas no te lo permitieron más. Era justo el momento de atacar.
Brinqué a tu cara y tu brincaste hacia mi tumba. Reí un poco y te demostré que no eras suficiente para matarme. Te demostré que tus inseguridades y tus miedos no habías matado la maravillosa persona que era. Y es que antes contigo demostraba un poco de debilidad, pero solo quería un poco de protección. Era tan fuerte como antes de ti. Era tan ágil como antes de ti. Era tan suficiente como antes de ti. Era mejor como después de ti.
Salieron un par de lagrimas de tus ojos y yo no quise ni acercarme a sacarles, como solía hacerlo. Creíste que te iba a matar? pregunté. Tu un poco trabado de la boca y con las lagrimas cubriendo tu hermosa cara contestaste que si. Vacié el agua limpia y aventé las flores, rompí el libro y pisé tu celular. Fue en ese momento cuando creo que ahora yo rompí tu corazón. Y saliste corriendo como yo.
Giré la mirada y encontré una carta, esa no sabía que la ibas a traer. Esa decidí leerla enfrente de mi tumba. Entre llantos y juramentos decías que me habías amado, que necesitabas que te perdonara, que mucho tiempo después entendiste que conmigo no debiste jugar, entendiste que yo era a la que quería toda la vida abrazar.
Pero era demasiado tarde. Yo ya había luchado sola contra ti. Yo ya había sobrevivido de tus heridas. Yo ya no era la que te quería amar. Yo era el reflejo de lo que eras antes de mi.

martes, 24 de abril de 2012

Otra vez.

Se acercó a mi. Bien pegadito estaba cuando sentí que me quería besar. Y es que ya había sentido antes como era cuando él me quería besar. Pero dudaba en que yo quisiera besarlo. Los labios también se cansan de esperar un príncipe  caen con cualquier sapo. Aun que esta no era la ocasión. O tal vez sí. Miré sus ojos y brillaban. Bajé un poco la mirada y leí sus labios. Fue cuando aseguré que si quería besarme. No era que me comieran las ganas de conocer su boca. No era que me desvivía queriéndome comer su piel. Era, mejor dicho, que extrañaba su compañía. Yo ya sabía que era comerme su boca. Ya conocía como besaba con pasión. Ya me había besado muy lindo. Ya lo había besado con pasión. Ya lo había besado muy lindo. Más bien creo que no. No lo había besado lindo jamás. Siempre quise derramarle mi pasión. Más de una vez lo logré.
Y ahora está aquí pegadito queriéndome demostrar más de él. Y yo, estoy aquí dejándome y no queriendo saber más. Pero todo esto corre por mi mente en segundos. Aun no entiendo como lo logra. Digo quizá si lo conozco más me enamore y luego me quiera convencer de amarlo. Pero también puede que otra vez no me saque de la cabeza sus besos. Puede que vuelva a soñar una semana otra vez con él. Pero no descarto la posibilidad de también poderlo convencer de que se enamore de mi. De que me quiera y me conozca un poco más.
Sintió que bajé la mirada y luego luego me preguntó. -Estas bien? porque si te sientes incomoda no volvemos a intentarlo.- Yo no sabía si quería intentarlo. No sabía si me sentía cómoda. No sabía si todo lo que estaba pensando ya lo había dicho. Pero luego luego respondí. -No para nada, todo está bien.- Y egresé la mirada a sus ojos que seguía convenciéndome. Me sonrió y volvió a hablar. -No quiero que vuelva a pasar lo de la otra vez. Si estas incomoda seguimos como amigos- Amigos? pensé yo. Que no se suponía que la vez pasada también eramos amigos? Y yo si perdí. Quizá hablaba por mi. Quizá no quería que me volviera a perder en sus pensamientos.
Apoco si había sentido mi perdición? Apoco si creyó todo lo que le dije. Pensé. Pero no era momento para regresar al pasado. Lo tenía ahí, justo enfrente de mi. Queriéndome besar, pegadito esperando que decidiera si yo también quería. -No solo puedes robarme un beso y ya.- Le dije. Pero creo que ya habían pasado varios minutos de mi pensando y mirándolo. Y ahora él tomó su tiempo. Creo que estaba pensando que la responsabilidad de besarme o no acababa de caer todita en sus hombros. Me miró. Se agachó. Volvió a mirarme. Quizá estaba pensando lo mismo que yo. Pero yo no era la que estaba pegadita a él. Yo no era la que estaba queriendo besarlo. No podía pensar igual que yo. Yo tenía más razones para decirle que no. Volvió a quitar su mirada de mis ojos. Mis ojos que no sabía si estaban brillando o no. Se quitó de donde estaba. Me dejó de abrazar. Y siguió pensando.
Justo cuando estaba por sentirme segura. Por saber que él no me iba a besar. Que esperaba que yo diera un paso a su boca. Justo en ese momento se me aventó. Volvió a tomar mi cintura. Volvió a levantarme la cara. Puso su mirada en mis ojos. Mojó su boca. Se pegó un poquito más a mi. Sonrió de manera perversa, como siempre suele hacerlo. No quise volver a dudar. Total el me estaba robando el beso. Aun que fuera idea mía. Cerró sus ojos y yo lo mantuve abierto a la expectativa de como me iba a besar. No quise seguir pensando y me dejé llevar.
Antes de besarme recordé cuanta era mi pasión por él. Recordé como moría de ganas de sentir sus labios. Recordé que solo con él me sentía de una manera diferente y especial. No esperé a que se acercara poco a poco. Y yo mojé mis labios rápido. Cerré los ojos. Y lo volví a besar.

sábado, 21 de abril de 2012

Como en la TV.

Era martes creo. Pero pra mi solo era un dìa màs. Dejè de contar lod ìas y dejpe de conocer sus nombres desde hace poco màs de un mes. Y no era porque suelo ser distraida. Mas bien era porque no me importaba saber nada mas. Creo que fue un domingo por la madrugada cuando dejè de preocuparme por que dìa era, serìa, fue. Creo que fue un miercoles el dìa que me di cuenta que esto comenzaba a mejorar. Y es que hace poco màs de un mes yo era una bola de inseguridad. Era una persona echa bola para mejor entendimiento. Y es que hace poco màs de un mes entendì el dicho de "nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde". Pero yo siempre supe lo que tenìa y estaba segura de no quererlo volver a perder. Me snetìa como en esas pelìculas en las que el amor lo podìa todo y 10 minùtos antes del final el amor iba a triunfar. Mi vida era una de esas pelìculas en las que ella era la infiel. Ella siempre fue la mala. Ella era la confundida. Ella era la que snetìa que èl valìa mucho. Pero jamàs se dio cuenta del daño que podia causar. Me sentìa como muy a gusto. Sentìa que como en esas pelìculas, èl al final la iba a perdonar. Su amor era tan grande que no se iban a dejar ir. Que jamàs se iban a separar. Pero entonces que fallò en mi pelìcula. Bueno si se que fallò. Pero por què no podìa ser igual? Y mi vida por tres años o poco menos fue como en las pelìculas en las que ella le cantaba todo el dìa canciones de amor. Aun que èl no la escuchara. Era como en las pelìculas en las que ella tarareaba canciones que le dedicaba. Pero jamàs le dijo que eran para èl. Mi vida fue como las pelìculas en las que ella piensa que todo va de maravilla que todo serà genial hasta el dia de la boda. Hasta el dìa que èl la deje de amar. Hasta que llegò el dìa. Como en todas las pelìculas. Llegò el dìa que ella no era suficiente para èl. El dìa que èl se interesò por alguien, quizà en muchas manera mejor. Llegò el momento en el que èl no pudo seguir ocultandole la verdad. Llegò la hora de que ella se quedara sola.
 Y ahora me siento como en esas series en las que uno nunca sabe que va a pasar. Me siento como en las series en las que tienen que pasar màs de 1 años para que ellos se den cuenta de lo que son y regresen para siempre amarse. Me siento como en la series donde cada dìa se despierta llorando y cada noche se acuesta llorando. Me siento como en las series donde èl sigue su vida tan feliz como siempre. Mientras ella se rompe cada dìa y se construye solo por monotonìa. Me siento como en esas series donde la vida no vale nada y todos le dicen a la protagonista que si. Pero es que ellos no se siente perdidos por amor. Me siento como en la series donde solo la chica recuerda todo el dìa los mejores momentos de la relaciòn. Me siento exactamente como en la series donde ella sueña rompiendole a boca a èl. Haciendolo llorar por todas y cada una de las noches que ella le llorò.
 Un dìa me verè como una de las telenovelas donde èl quiere volver con ella. Porque al final de su mundo confuso y de dolor se da cuenta de lo que vale y de que quiere estar con ella toda la vida. Pero ella se siente mejor sola. Ella quizà ya no confiarà en estar segura con èl. Èl tendrà que ver la tele para entender todo lo que ella ahora es.

miércoles, 4 de abril de 2012

Mi María.

Te confesé que no podíamos seguir juntos. Y no era porque no quería, mas bien yo ya no podía. O a caso querías que te siguiera mintiendo? Querías que me hiciera un poco más de la vista gorda y seguir engañándote como estos últimos mese lo he hecho? Tu jamás entenderás que algo cambió en mi. Que tu cuerpo no llamó mi atención más. Que tus labios me regalaban besos vacíos a mi parecer. Que tus brazos me llenaban el hueco que necesitaba llenar desde hace mucho, pero ahora ya solo me atan a alguien que no amo. Y cuando ella pasó y yo necesitaba algo más aventado a mi forma de ver. Ella movía su cadera de manera muy sensual. Caminaba con mucha seguridad. Su mirada gritaba sinceridad. Sus labios mojados de tanto gloss y de tanta saliva le gritaron a mi boca seca que los querían mojar. Y entonces yo no dudé más, tu no eras ya exactamente lo que buscaba, no eras exactamente lo que quería soportar, lo que me gustaba aguantar.

Cuando te descuidaste corrí a hablarle. María, bonito nombre pensé, o poco fumable imaginé. Ella sonreía como si nada le preocupara, como si supiera manejar mi atracción compulsiva hacia sus brillantes ojos. Creo que creía que me había enamorado de ella. Y si, me había cautivado toda ella. Le pedí su hora para disimular y fingí tener que irme para no presionar su control ante mi. Me regresé y le sonreí para pedirle después su celular. Tan amable como parece siempre ser me lo regaló, me anotó un corazón en su nombre y me regaló una sonrisa  también. Fue entonces cuando regresaste para disimular que todo por aquí andaba muy bien, que todo seguía tan igual como cuando te fuiste. Pero la verdad es que después de cautivarme con María nada sería igual.

Me rogaste un poco para que me quedara. Me juraste como varias noches atrás que todo iba a cambiar, que solo necesitabas tiempo para poder mejorar. Pero la verdad yo ya estaba cansada del tiempo que te había dado. Tres años no habían bastado para mejorar y ahora que alguien me había enamorado por su esencia, su alma, su control, su sonrisa y sus ojos tu querías todo remediar? No me pareció nada justo y levanté la voz. Te grité que tu no ibas a cambiar, las cosas buenas que pasamos las iba a guardar y las malas las iba a desechar, y tu estabas dentro de las cosas malas. Tu no sabías muy bien que yo me había enamorado mientras esa noche ibas al baño. No conocías muy bien mis sentimientos. Para ser exactos no me conocías muy bien como persona. Y ahora, hoy que decido enamorarme de esta mujer juras amor eterno? juras poderme salvar? No te creí. Ella ya me había salvado de tu embrujo, con uno más justo y menos natural.

No dejé de pensar en ella, en la miradas cruzadas que tuvimos en el bar. No pude olvidar esos ojos que me invitaron a bailar. No la podré olvidar pensé. Cuando llegamos a mi casa intenté comportarme de un modo normal. Quise confesarte que yo ya no quería estar con un hombre tan inmaduro como tu. Quise gritarte que ya e habías perdido. Que esa noche en ese bar mientras te descuidabas un poquito más yo me había cruzado con mi otra mitad. Terminé diciéndote que ya no podía más. Terminé pensando terminé gritándome que María era la mujer con la que quería estar.

domingo, 25 de marzo de 2012

Vas a regresar

Yo me engañé creyendo que ibas a regresar.
Ese día me regalaste la flor mas hermosa que había visto la humanidad. Ese día me regalaste tus ojos y tu boca, tus labios y tu corazón. Me regalaste la promesa de que un día, no tan pronto no tan lejano, ibas a regresar. Y yo ilusionada como niñas chiquita quise creerte una vez más. Mis labios tambalearon entre tus mentiras y que esta si podía ser la verdad, mi corazón corrió atrás de ti, lo dejé ir, sabía que ibas a regresar con él.
Entonces me apuré. Levanté mi casa, barrí recogí y hasta brillo le saqué. Dejé todas las cosas en su lugar, para que cuando volvieras te sintieras como siempre en casa. Pero quizá eso te había echo partir, el sentirte como siempre a mi lado, en tu casa.
Cambié unos cuadros, esos que siempre te molestaba ver, cambié de sillones, de cama, de tocador, de cocina, cambié mi forma de vida. Compre una vajilla nueva, compré unos vasos del más fino cristal, compré cubiertos de la mejor plata de la mejor marca. Mandé lavar las cobijas, las sabanas, los cobertores, las fundas de los cojines, mandé lavar toda tu ropa. Despejé la mitad del closet, te hice un espacio en mi cajonera, en mi tocador, en la gaveta del baño, en donde van todos mis shapoos, en donde van mis zapatos, en donde voy yo.
Te abrí una sesión nada mas para ti en la computadora, compré tus hojas favoritas para imprimir, compré tu silla favorita, esa que no te lastima ni te acurruca. Renové mi vida para que pudieras sentirte a gusto conmigo, renové todo aquello que para ti estaba mal. Siempre pensando que ibas a regresar. Cero que en ese entonces ni tiempo tenía de llorar, yo juraba que ibas a regresar.
Terminé mi primer semetre le universidad, y después de unos cuantos pares de semestres más pude al fin ponerme a trabajar. Me titulé, cuando rebidí mi titulo te lo dediqué, sabía que no podías estar, sabía que quizá no querias estar, pero estaba segura que ibas a regresar, y una mujer completa ibas a encontrar.
Me compré el carro que siempre soñaste, junté para otro más, uno sensillo uno en el cual yo solo me pudiera trasportar, par aque cuando regrearas tu viajaras en tu carro del año y yo en mi carcachita modesta, pero feliz.
Compré tus juego favoritos, compré tus consolas favoritas, compré tus películas favoritas, te hise una colección, te hice un altar.
Preparé un poco de café, cociné un poco de carne, calenté un par de verduras y me serví un poco de refresco. Me senté a esperar, me relajé, terminé de ver tu colección de películas, terminé tus juegos, terminé nuestros libros, terminó el tiempo. Y yo seguía creyendo que ibas a regresar.
Las noches pasaron y yo vivía en ti, vivía en tu alma, vivía en tus sonrisas, vivía con tu recuerdo. Sabía que era lo mejor, sabía que todas las noches te iba a extrañar, sabia que cada lágrima era para ti. Pero aún así seguía creyendo que ibas a regresar.

Me superé, llegue a ser una gran mujer, dejé ir grandes hombres por ti, seguía creyendo en ti. Sigo creyendo, sigo engañándome un día más con que vas a regresar.

sábado, 24 de marzo de 2012

¡Salud!

Le empecé a contar como me sentía estos últimos días, le conté como se me había roto el alma porque ella no estaba más conmigo. Lloré un poco lo he de confesar, las lagrimas era sinceras, hasta puedo decir que cada una era por cada día juntos  y casa día sin ella.
Ella solo me miró, como diciéndome que me entendía y que esto le había pasado más de una vez. Movía la cabeza cada vez que le decía que me dolía, cada vez que mencionaba que la amaba. De vez en cuando soltaba una carcajada cuando le contaba que ella no se había ido, que era la incondicional; y quisiera pensar que es porque se acordó de su pasado, no porque se reía de mi presente.
Cuando le dije que no sabía que iba a hacer, cuando me solté a llorar como Magdalena ella ni siquiera me abrazó, ni una sonrisita de consuelo me regaló. Me sentí mas confundido por esta situación que por haber perdido al amor de mi vida. Pero intenté tomar un poco el control y preguntarle que si pasaba algo malo, que por qué se reía.
Sincera y con una fuerte voz de experiencia me recomendó no engañarme, me recomendó meterme la idea de que ella no iba a regresar, que lo nuestro había terminado para siempre. Pero no quise creer.
Cada quién habla como le va en la vida, pero a mi, en especial a mi me ha ido muy bien. Se que no han amado como yo la amé, se que no han amado como ella me ama. Se que solo necesitamos estar maduros para seguir adelante. Se que no tengo que cargarle mis problemas a los demás. Pero eso no se lo dije porque volvería a reírse de mi.
Sabía que si estaba dejada y con dos hijos no iba a entender el verdadero sentido el amor. Nunca la habían amado de verdad, y es que ella se lo ganó. Prefiero no contar sobre su vida porque podríamos terminar llorando.
Pero quien sabe hablar de amor cuando nunca se ha visto en un persona, cuando nunca ha entregado su vida en manos del verdadero amor, cuando nadie ha dado todo por ti y tu por ella. Quien era ella para decirme que no iba a volver si no la conocía de verdad.
Preferí levantar la chela y brindar. Salud por su felicidad, porque algún día entienda lo que es amar, que entienda que lo de nosotros no va a acabar. Para que alguien pueda ver que vale, aun que sea poco pero se la sepan amar y deje de mal aconsejar.

miércoles, 14 de marzo de 2012

¿Amor?

Después de que me dijo amor por teléfono le colgué. Y es que odio que me digan amor!. Amor... por qué tenían que gastar esa palabra tan sabia, tan llena de secretos, ¿por qué?
Y es que tenemos el amor de nuestros papás. Que jamás nada se comparará con eso. Es el amor más puro y mas sincero que quizá en un largo, muy largo tiempo podremos tener.
Tenemos el primer amor. Esa persona que jamás se olvidará. Que te enseñó como era el amor, como se sentía, como dolía. Pero no siempre el primer amor es para siempre. No siempre.
Tenemos el amor de nuestros amigos. Que conforme vamos creciendo nos vamos dando cuenta de cuando es verdad y cuando solo es de dientes para afuera. Ese amor que a veces es mucho más sincero que el de los novios que te bajan el cielo la luna y las estrellas, pero a la hora de la hora nomas nada. Es un amor que durará toda la vida.
Tenemos el amor de nuestras vidas. Ese que creemos siempre nos acompañará. Ese que creemos que por ser el amor de la vida siempre nos perdonará. Siempre. Aun que algunas veces, casi siempre no será así.
Tenemos el día del amor y la amistad. Y entonces es cuando lucran con el amor y la amistad. Que si te quiere te va a felicitar. Que si es tu amigo te va a mandar un mensaje, te va a felicitar en twitter, te va a dejar un bonito post en facebook. Pero, ¿donde quedaron los verdaderos amigos? ¿Esos que en la buenas y en las malas van a estar contigo? No! solo aquel que se acuerda de felicitarte ese día es tu verdadero amor, tu verdadero amigo.
Tenemos el amor a lo que nos gusta. Y es cuando trabajas con amor, haces las cosas que te apasionan con amor, todo sale bien. Eso dicen.
Tenemos el "hacer el amor". Y yo me pregunto ¿Como se hace el amor? Digo, de cuando acá el amor se hace. ¿Se crea por espontaneidad? o ¿Hay una receta para hacerlo? Y esa idea es gracias a nuestra querida tv azteca y televisa. El sexo es solo sexo y ya. Que se hace con cariño, que se hace con pasión, que no siempre es meramente carnal es diferente. Pero el nombre real para eso es sexo.
Pero la gente solo piensa en que todo es amor. Que amo mi barniz, que amo mis zapatos, que amo mi collar que amo mi carro, que amo mi casa, que amo esto y aquello. Quizá nunca se darán cuenta que el amor es mas que una palabra. Creo que la humanidad seguirá confundiendo el amor con el gusto y la pasión, con la palabra y el sentimiento. Creo que seguiré odiando que me digas amor hasta que la gente deje de hacerlo comercial y convierta la palabra amor en algo único y especial. Que conviertan la palabra en un adjetivo para ese sentimiento inexplicable. Que dejen de creer que aman todo y que amor solo se crea así nomas.
Detrás de las palabras hay sentimientos. Y detrás de ti también. Por eso para la otra que me marques dime por mi nombre, evitate oír mi rollo del amor.

domingo, 11 de marzo de 2012

Pastel de chocolate

Nos sentamos en el café. Pero yo ya no sentí nervios de verlo, yo ya no sentí la magia que habíamos un día creado. Yo ya no sentía nada por él.
Me tomó del brazo y me dijo que hoy me veía mas bonita que de costumbre. Y no supe si entender que yo era bonita por costumbre, o que se acostumbró a verme siempre igual de bonita. Pero cuando me regaló una sonrisa pícara, supe que mas bien hoy se podría haber enamorado otra vez de mi de lo bonita que estaba.
Poco a poco subió la mano hasta llegar a mis ojos y mi cabello. Los tocó delicadamente, los acarició y me dijo que siempre le había gustado el olor de mi cabello, que siempre había sinceridad en mis ojos, que siempre le van a gustar verlos. Yo no supe si entender que se enamoró otra vez por lo bonita que estaba o si realmente ya se había quitado los ojos de amor y ahora solo me veía sinceramente. Pero cuando agachó la cabeza y su mano seguía en mi cara, supe que en sus ojos no había sinceridad, que le había costado trabajo verme fijamente porque algo estaba mal.
Tomé su mano y la alejé de mi cara, decidí verlo fijamente con mis ojos sinceros y mi cara bonita, me le quedé viendo porque esto ya había comenzado mal. Llegó la mesera con lo que habíamos pedido, solo pensé que a todas las meseras les gusta interrumpir en el momento mas feo de la platica. Pero esta vez había interrumpido en el mejor momento. Él aun no quería decirme que estaba mal.
Soltó una risa un poco para despistar. Era mas bien un risa fingida para despistarme de nuestra plática pendiente. Muy tranquila y un poco asustada le pregunté que si pasaba algo, me respondió que siempre le daba risa como pedía un café con leche light y un pastel de tres chocolates. Reí con él y es que con algo tengo que compensar este rico pastel. Pero regresé rápido al tema inicial, y creo que lo notó bastante bien porque pronto cortó de tajo su risa.
Por primera vez en toda nuestra relación nos atacó el silencio incomodo. Jamás sufrí de eso con él, siempre era un silencio tranquilo. Siempre fue un silencio nada mas.Y hoy, hoy con el silencio incomodo el confirmó que esto estaba muy mal. Y yo comencé a sospechar que pronto la calma se iba a terminar. Creo que este silencio lo armó de valor.
Arrimó su silla hacia mi. Me tomó las manos y ni un trago al café me dejó dar y yo con el bocado de pastel. Abrí los ojos, como fingiendo que no sabía que iba a pasar. Intenté soltarme para tomar café y es que sino lo que ya sabía me iba a hacer que se me atorara el pastel. Pero no lo lo logré.
Agachó nuevamente la cabeza y yo harta de esas humillaciones se la levanté. Le dije firme por última vez que si pasaba algo. Secó su sonrisa y por fin, logró decirme que esto andaba mal. Que ya no sentía lo mismo al verme, que poco a poco fuimos haciendo menos el interés. Que el ya estaba enamorado de alguien mas, que jamás me quiso lastimar.
Sequé su única y última lagrima. Lo abracé y le dije que todo iba a estar bien. Yo lo había olvidado mientras estaba con él. Le dije que ahora que tenía a alguien mas intentara no cometer los mismos errores que conmigo. Lo tranquilicé diciéndole que ya sabía que esto iba terminar. Lo consolé diciéndole que esto ya tenia que terminar.
Entonces nos abrazamos como diciéndonos adiós. Entonces nos abrazamos como agradeciendo cada momento con el otro. Nos abrazamos como agradeciendo cada enseñanza, cada consejo. Agradeciendo por todo el apoyo. Lo miré ahora mas tranquila, mas orgullosa de él. Le dije que le daba las gracias por su sinceridad antes de traicionarme e irse con alguien más. Me sonrió como agradeciéndome lo mismo.
Entonces me quise ir. Tomé mi bolsa y tomé mi celular. le sonreí y le deseé lo mejor. Le di un beso en la frente algo no muy formal. algo que selló una nueva amistad. Le estiré la manos con un poco de dinero para pagar el pastel. Ese pastel que vio como pasmos de estar muy mal a ser los mejores amigos. Ese pastel que se quedó mirándolo un rato más. Satisfecho e la decisión que acababa de tomar.

Y se me rompió el corazón.

Llegué a su casa. Muy arreglada, como siempre suelo hacerlo cuando lo veo. Un poco más de perfume por hoy, solo por hoy, porque no quiero ser como las señoras que se bañan en perfume y no en agua. Pero en fin.
Saludé a su familia, como siempre suelo hacerlo, hoy un poco más de despedida que de saludo. Como diciendo "Estas quizá sea la última vez que venga así, así de tranquila así de ganas de verlo, así aun siendo su novia". Y todos y cada uno de ellos me saludaron. Como diciéndome "Quizá esta sea la última vez que te veamos así, así de tranquila, así tan de la familia".
Pasé a su cuarto, sabia que debíamos hablar, sabia que esto se iba a terminar. Y yo recorrí 30 minutos de mi casa a su casa con la plena idea de que iba a despedirme. De que debía despedirme.
Me senté, crucé la pierna y ni a los ojos lo pude ver. Y me pidió perdón y se me rompió el corazón. Me confesó que el pasado esta tras de él, que no era fácil olvidar y se me rompió el corazón. Me lloró me hizo creer que esto pronto iba a pasar, que juntos siempre íbamos a estar y se me rompió el corazón. Me abrazó y no me sentí casi igual que lo demás días, sentí frió, sentí como esto iba a acabar y se me rompió el corazón.
Le lloré, le dije que me había roto el corazón que me sentía tonta por mis errores, que me sentía mal por haber sido él el que los conociera y no con el que aplicara lo que debí de haber aprendido con alguien más, y se me rompió el corazón.
Supe que no había mas que perder que me había arriesgado 3 años de mi vida y que esta vez si iba a pasar, y confié en mi, y me decidí a olvidar 2 días que a mi se me rompió el corazón.
Pero hoy, hoy que lo abracé hoy que lo tenía tan cerca de mi, que yo estaba tan vacía que yo estaba intentando no volver a llorar, hoy que estaba en mis brazos y las tijeras estaban tan cerca lo pensé. Dude por unos segundo si merecía vivir, dudé por unos segundos si realmente iba a querer que mañana respirara y entonces la tomé. La abrí poco a poco como si fuer a acortar un poco de papel, el filo no me iba a fallar. Entonces la enterré, la jalé lo mas fuerte y lo mas profundo que pude, lo que mi odio me permitió hacer. Lo besé y deje caer una lágrima, no quería que se fuera sin un recuerdo de quien había decidido si podía vivir. Sentí sus sangre correr, vi su ultimo aliento, miré sus ya fríos ojos y así fue como pude estar en paz con él.
Así es justamente como nos perdonamos 3 años de dolor. Y se me rompió el corazón.

viernes, 2 de marzo de 2012

Y bueno yo...

Tomó mi cabello y lo olió por última vez. Se robó mi última sonrisa, sabía que no iba a volverlo a ver, sabía que estaba decidido a regresar con ella. Estaba segura que todos mis miedos se harían realidad algún día. Ese día era hoy.
Siempre me sentí capas de llenarlo, siempre me sentí capas de hacerlo sentir el hombre mas maravilloso del universo. Pero eso no fue suficiente, necesitaba de nuevo de ella, siempre necesitó de ella.
Ella lo estaba esperando en el carro, venían los dos a despedirse de mi o a burlarse de mi, o a reírse conmigo. Yo ni la conocía, ni ganas tenia. Se bajó de su carro nuevo, con una pose muy seductora y unos gestos muy déspotas se acercó a el y le dijo al oído -Tenemos que irnos, nos están esperando. Ya dile la verdad-. Y yo... y bueno yo... solo... solamente... lloré. Nadie trae a su ex novia a ver a su novia, sabía perfecto que me iba a terminar. Y yo... y bueno yo... ni para que rogarle, si yo no lo llenaba para que obligarlo a estar conmigo.
Entonces me abrazó y me regaló su última lágrima, y nose si era por sentimiento o por lástima. Mas bien creo que fue por no poder decir adiós.
-Creo que necesitas vivir más, creo que no soy lo que te mereces, creo que esto terminó hace mucho, creo que nunca nos volveremos a ver, creo que estarás bien, creo que fuiste muy especial. Siempre seremos amigos- Me dijo muy fuerte, muy aparentando su poco valor, muy seguro de no querer volver a verme. Y yo... y bueno yo... mejor ni respondí.
Le regalé una última lágrima un último suspiro y di un paso atrás. -Vete, te están esperando, a mi siempre me molestó que me hicieras esperar. No cometas los mismos errores una vez mas- Le dije yo tranquila, como si nada estuviera pasando.
Giró abrió la puerta del carro que aún olía a nuevo, se subió y movió su mano diciéndome adiós. Y yo... y bueno yo... mejor ni me despedí. Creo que aun estaba pensando que iba a ser cuando mis ojos no lo recordaran. Por eso los cerré para que esa no fuera mi última imagen de él.

Caminé un poco esa tarde, analizando en que pude fallar, analizándome más de lo normal. Lloré toda esa noche, lloré por coraje de tener que pasearme a su novia ex novia para que pusiera entender que se había acabado. Grité más de una grosería en su nombre, a ver si así se desaparecía de mi mente un rato.
Pero realmente entendí que no era mediocre yo por no poder estar con él y retenerlo a mi lado, yo había dado lo mejor, yo siempre me esforcé por ser la mejor. Mejor dicho el mediocre fue él, por haber regresado al mismo agujero de donde lo saqué. Pero ahí está mejor, jamás iba a cambiar todo eso material por una mujer que lo quisiera de verdad. Y yo... y bueno yo... Si lo recordaré para saber que no quiero volver a tener un hombre como él.

jueves, 1 de marzo de 2012

20 de Marzo de 2009

Lo sentaron enfrente de mi, mas a huevo que porque de verdad quisiéramos platicar y conocernos un poco más. Y yo iba con él, íbamos nada más. Solo eramos amigos, pero nada más íbamos.
Y una chela llevó a lo otro y lo otro llevó a la platica. -Y tu ¿también fuiste a ese concierto?- preguntó -Sí, ha sido el mejor que han dado en la ciudad- respondí, con duda y seguridad. Con duda de saber si le iba a ser interesante mi platica de niña, y con seguridad porque sabía que habría más pláticas de estas, por mucho tiempo.
Y después de una que otra chela adulterada y uno que otro cigarro esfumado terminó abrazándome. No sabia si era por lo abrazable que soy o por pura y mera aventura. Terminó convenciéndome de querer besarlo, terminó convenciéndome de querer estar otra noche un poco mas sobria con él. Y entré la plática y los abrazos logré sacarle el cel por si el no era el interesado en mi.
La noche avanzó tan rápido que no lo podía creer, y tu ya te habías metido en mi corazón. Pero la noche nos consumió y cuando llegué a mi casa te quise besar. Quise vivir sola y empujarte hasta mi cama. Al final de la noche siempre si quise conocerte mucho más. No sabía si por gusto o por necesidad y no tenía tiempo para quererlo pensar. Solo sabía que te quería en mi cama para esa noche, soló pensaba en besarte y hacer fuego toda la noche.
Creo que me dejaste en mi casa ya enamorada, me dejaste sin regalarme un besito, me dejaste sin prestarme tus labios seductores, me dejaste sin saber más de ti.
Me dejaste con tu cel y tu nombre. Con las ganas de besarte y recorrer mis manos por tu piel. Con la ganas de conocerte en mi cama por las noches. Creo que sabias que no había porque correr, creo que sabias que tendríamos tiempo para podernos reconocer. Sabia perfectamente que te iba a buscar y que casados seguro íbamos a terminar.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Esa noche

Debiste de haber me visto, esa noche fue para ti. Debiste de haberme visto porque esas canciones fueron para ti. Debiste de haberme visto porque esas notas, esos acordes, esas melodías fueron para ti. Debiste de haberme visto porque ahora más que nunca canté a todo volumen la canción que te compuse, la canción que escribí para ti, la canción que eres tu.
Esa noche canté una canción para que volvieras. Esa noche le canté a la luna, al cielo y a la estrellas, le canté a dios para que regresaras a mi. Esa noche lloré por recordarte. Esa noche realmente me sentí solo sin tu calor, sin tu perfume, sin tus labios, sin ti.
Los gritos de la gente me hacían saber que estaba cantando con el corazón. Los gritos de la gente me animaron a gritar tu nombre entre letras. Los gritos de la gente no se comparaban con tu voz hasta enfrente gritando mi nombre. Los gritos de la gente no me llenaron, porque no estabas tu,

Pensé en llamarte y cantarte toda la noche a solas, pensé que podía regresar un poco el tiempo y hacer todo bien para estar contigo. Creí que siempre estaríamos juntos, creí que el fin estaba muy lejos, creí poderte tener todas la noches pero no fue así.

Pero ahora te veo feliz, te veo plena, te veo satisfecha con tu soledad. Veo que ella te acompaña mejor que yo, veo que te entiende mas que yo. Creo que es mejor que yo, creo que todo estará bien mientras no estemos tan juntos. Siento que nada me podrá llenar, siento que siempre vas a ser especial, siento que jamás te podré sacar.

Pienso que al final todo esto se me olvidará y podré seguir caminando sin seguirte recordando.

lunes, 13 de febrero de 2012

Y yo hice como...

Hola, te invito a tomar algo. Dijiste tu aquella noche en mi bar favorito, y la verdad es que yo no buscaba mucho. Para ser mas exacta no buscaba nada. Ni siquiera buscaba un trago. Pero hice como si se me hubiera antojado el mas caro, solo quería ver el dolor en tu codo.
Platicamos, platicamos y platicamos, y yo hice como si tu platica fuera interesante. Y yo hice como si hubiera dado risa tu chiste mal hecho. Y yo hice como si me encantaras al hablar.
Después de casi media botella y de mi valor lleno me invitaste un cigarro. Yo no fumo, pero hice como si no hubiera deseado otra cosa mas que salir a un lugar mas privado juntos y fumar.
Entonces pediste tu cuenta y la mía también, y yo hice como sino quisiera que pagaras. y tu hiciste como que no querías que pagara.
Pensaste que por agradecimiento de haber pagado mi cuenta aceptaría de inmediato la invitación a tu casa a las 2:00 am, y yo hice como que estaba agradecida y acepté acompañarte.
Y me abriste la puerta del carro, te esperaste hasta que subiera para cerrar tu la puerta, tomaste un cigarro mas y me lo ofreciste, prendiste tu encendedor y prendiste mi cigarro, y yo hice como que me merecía todas esas atenciones.
Al llegar a tu casa, abriste la puerta, me invitaste a pasar y prendiste las luces, y yo hice como si me encantara tu departamento de soltero.
Me invitaste una copa de vino y algo de comer, pero yo hice como que ya estaba muy mareada para seguir bebiendo e hice como si estuviera a dieta para no aceptarte nada más.
Me recosté en tu cama, muy bien arreglada, hasta parecía que sabias que a alguien traerías a casa, y yo hice como si no supiera nada e hice como si estuviera muy cómoda.
Comenzaste a besarme lentamente y a tocarme como si me fuera a deshacer, y yo hice como si me estuviera volviendo loca e hice como si me fuera a deshacer.
Fuiste quitando lentamente toda mi ropa, te fuiste quitando lentamente toda la ropa. Fuiste seduciendome lento cada vez un poco más, y yo hice como si estuviera seducida y fascinada con tu cuerpo escultural.
Y cuando estábamos uno sobre el otro y el otro adentro del uno tu solo buscabas la satisfacción, y no parabas porque yo hice como que estabas satisfaciendome e hice como que no quería que pararas.

A la mañana siguiente me despertaste con un beso dulce, de gusto. Pero yo tenia que irme, era demasiado tarde para seguirte mintiendo, era demasiado temprano para comenzar a mentir. Y yo hice como que tenia prisa y salí antes de que te creyeras que toda la noche fue verdad.

domingo, 12 de febrero de 2012

Jamás con palabras.

Siempre supimos que estábamos enamorados el uno del otro, pero jamas lo dijimos con palabras.
Siempre supimos que teníamos unas enormes ganas de derretir los labios del uno en el otro, toda la noche, pero jamas lo dijimos con palabras.
Siempre supimos que no íbamos a estar juntos a menos de que quisiéramos estar juntos, y eso no iba a pasar. Pero también jamás lo dijimos con palabras.
Siempre supimos que íbamos a reír hasta morir si salíamos solos los dos, que compartiríamos música y hasta cantaríamos juntos esas canciones que solo él y yo sabemos cantar. Y eso jamás lo dijimos con palabras.

Todas la veces que lo veía y cruzábamos miradas, sabia que eran palabras en voz baja. Palabras que no quería que los demás escucharan, que no quería que todos se enteraran. Por eso no me lo decía con palabras.
Todas las noches que compartimos y todas las tarde que vivimos las hacíamos especiales estando juntos, las hacíamos felices. Pero eso no me lo decía con palabras.
Y las canciones que se repetía una y otra vez en el radió, todas aquellas que cantábamos en nuestras mentes, las dedicamos el uno al otros. Pero eso no lo decíamos con palabras.

Pero el día que decidí decírselo con palabras, pararme frente a él y sacar la lista de cosas que siempre leí en sus ojos, que siempre supe que me las quiso decir pero jamás se animó, ese día era demasiado tarde. Ese día llegue demasiado tarde a cantarle la canción que le dediqué. A decirle que estaba perdidamente enamorada. A decirle que me quería comer sus labios mientras se derretían en mi boca. A decirle que quería estar con él el tiempo necesario para amarlo y no dejarlo ir. A decirle que quería cantar todas nuestras canciones favoritas en común con él. A decirle que lo quería desde esa vez que lo vi por primera vez.
Pero ya era demasiado tarde, alguien mas que sentía lo mismo por él se armó de valor antes que yo.

Siempre supe que debía actuar antes de dejarlo pasar. Pero jamás lo dije con palabras.

Y cuando perdí mis sentidos.

Y cuando te olí y te tuve cerca por primera vez comenzaron a fallar mis pasos y mi instinto por seguir andando en la calle del dolor.
Y cuando te vi, no quise creer lo maravilloso que son tus ojos y la sinceridad que reflejabas con ellos. No pude ver mas allá de tus hombros fijos en mis manos.
Y cuando te oí hablar, creo que fue el momento en el que caí perdidamente enamorada de esas notas que tu voz creaban con cada palabra.
Y cuando te toqué, sentí tu dulce piel tus lisas manos tus cachetes rojizos, como manzanita roja.
Y cuando te probé, supe que no ibas a ser para mi para siempre. Que todo terminaría esta noche y que jamás volvería a perder mis sentidos con alguien como tu.

lunes, 6 de febrero de 2012

No podía.

Después de 10 años de estar juntos nos volvimos a encontrar. Juramos no volvernos a ver, no volver a cruzar la mínima palabra. Juramos no volvernos a decir hola.

Realmente se veía feliz, realmente era alegre con lo que era por dentro y por fuera. Destellaba sonrisas con esa mujer a su lado. Algo que jamás lo vi hacer conmigo.

Al principio dude en saludar, no quería molestar, no quería regresar el pasado y encontrarme con un doloroso hueco en mi corazón. Seguí caminando por el centro comercial, si me lo tenia que encontrar por decisión del destino sería de frente y él me tendría que saludar.

Dos pasillos de carne y uno de cereal apareció frente a mi. Sorprendido y con tantas palabras por decir corrió a saludar. De su boca solo salió un, hola ¿cómo estas? Bien respondí yo, helada porque realmente debía de encontrármelo, realmente tenia que volver a saber de él. Ya lo había olvidado, solo aparecía en mi lista de novio y nada más. Borré hasta el mas profundo recuerdo, hasta la mas dulce caricia, borre hasta su nombre y nada mas.

Sin mas palabras y gestos me presentó a su familia. Dos niños encantadores y una mujer bella embarazada. Creo que nuestros caminos se habían separado demasiado. El busco lo que yo no tengo en mente hacer y logró lo que nunca creí tener.
La saludé, dudando que ella supiera de mi hasta que de su boca salió...-Ella mi amor es la ex novia de la que te conté, la que me acompañó en el momento mas difícil de mi vida, recuerdas?-
Helada, y recordando esos momentos difíciles solo pude sonreír y saludar. Creo que es la mujer mas educada que he conocido, hasta un abrazó me regaló. 

No pude ni siquiera hablar, solo sonreía par no ser maleducada, solo escuchaba su bla bla bla mientras mi mente trabajaba en recuerdos que pensé jamas regresarían.

Inventé tener prisa y me despedí con un -Que estés bien, espero vernos pronto felicidades- y corrí fuera del centro comercial. No podía estar frente al amor de mi vida a vez, no podía verlo con el amor de su vida tan feliz, no podía no besarlo. No podía saber que él no me recordaba de una manera dolorosa como yo aun lo tengo en mi corazón.

martes, 31 de enero de 2012

Atrapados

Me rogaste tantas noches que te creyera, que confiara solo un poco en ti. Ahora que lo tienes todo solo me haces sufrir. Secas mis ojos de tanto llorar vacías mi pecho de felicidad, y me sigues rogando creer en ti, cuando no te das cuenta que desde hace mucho perdiste la fe en mi.
No eres perfecto, no eres genial, eres un hombre vació lleno de inseguridad. Jamás intenté cambiarte, jamas intenté perderte, pero tu diste todo para hacerme perder la mente.

Yo se que no soy perfecta también te herí. Se que por querer ganar la guerra me perdí. Me heriste y crecí, te herí y supiste regresar bien el golpe. Supiste tocar mi alma con solo una palabra.

Las noches se vacían a cada paso que das, los labios se secaron con cada beso en vano que dejé en tu piel. Las mentes en blanco, tapizadas de malicia, de rencor, de dolor nos hicieron perder las manos para acariciarnos, nos hicieron lastimarnos para jamas olvidarnos.

Es momento de dejarnos seguir caminar, para que el tiempo con sus sabias mantas cubra la heridas y pronto puedan volver a sanar. No supimos como solo dejarnos llevar sin dolor, no aprendimos a valor juntos con mucho sabor.

La mente perderá el blanco del papel tapiz, los colores y las plantas volverán a crecer. Y quizás algún día, alguna vez podamos volver a sonreír como aquella vez, como antes de atraparnos juntos en esa jaula mortal, en esos brazos llenos de sangre y sin libertad.

martes, 24 de enero de 2012

Final

Después de casi 6 años me vi ahí, sola, comiendo un rica sopa de pollo, sin mucho sabor.
Después de casi 6 años de estar constante sin temor ni dolor, derrepente ya no estas.
Después de casi 6 años de dar mas que mi alma por construir una vida contigo, me veo sentada y sola, acompañada de un pollo muerto, echo pedazos. Igual que mi mentes, mi alma y mi cuerpo.

No quiero verte y tener sino quieres simplemente estar. No quiero que me sonrías si tu boca esta bacía. No me gusta saber que puedes engañarme de todas la formas posibles, con una mano en la cintura.
No encuentro la forma para decirte que el vacío me llenó cuando comenzaste a dudar. Busco la manera de explicarte que me llenabas como nadie y ahora me vaciaste como todos.

Ojalá que entiendas que lo derrumbado no se reconstruye con una sonrisa. Que jamás podrás volver a hacer que crezca entre nosotros los sentimientos que se perdieron en la distancia. Que cada lagrima derramada por odio, por coraje, por ambición corrompió aquello que llamabas amor.

No todas la palabras fueron en vano, no todos los momentos fueron planeados. No todo lo que sentíamos está acabado.

Y pienso que así escomo terminan las grandes historias amor.

lunes, 23 de enero de 2012

¿Que tiene ella que no tenga yo?

Yo también un día pensé "¿Que tiene ella que no tenga yo?". Pasé mucho tiempo pensándolo, bajo la luz del sol y de la luna, a veces la luz de ellos dos al mismo tiempo.
Es que quien no se ha sentido más o menos que otra persona? Quien no se arde cuando te pasean a la novia en tu nariz? Pero esta vez era diferente.
Ni yo estaba ardida ni eramos una mas que otra. Tu eras el único devaluado en este trío indispuesto a una reconciliación.

La miré. Busqué algún defecto criticable y algún error en su cuerpo. Pensé e ingenié mil formas de burlarme de ella, mil apodos hirientes. Solo para sentirme mejor, para no sentirme tan sola.
Me miré. Busqué mi mas grande atributo. Repasé una y otra vez mis virtudes y de repente salia unos errores. Me puse frente al espejo, me miré las nalgas, mentí un poco la pansita, me apreté la bubis, y llegué a la conclusión de ser mejor que ella.
Bueno! es que quien no va ser mejor que ella cuando solo se miran las cosas buenas, y yo a ella solo le buscaba defectos.

Pero eso ya pasó, es fue cuando aun me dolías, cuando aun creía en que salvarías mi universo. cuando creía que tu eras superman y todo lo podías. Dejemoslo solo en "cuando creía en ti".
Hoy no creo que ella este mas buena que yo. Hoy no creo que seamos tan diferentes, las dos tenemos un mismo error, tu. Y le agradezco haberme espantado de tu vida.

Es que tu eres el que tiene cientos de defectos y siempre te escasean las virtudes. Tu eres el que no tiene un cuerpo envidiable, el que destaca por tener cientos de apodos hirientes, Todos se burlan de ti. Tu eres esa persona que nadie, nunca, desea ser. Eres de esos hombres que deberían estar en peligro de extinción.
No es por odio, mas bien es un favor que deberías hacerle a la humanidad.

martes, 17 de enero de 2012

Presente-Pasado

Me miraste y me preguntaste por él. Me miraste fijamente y me pediste conocer la historia.
Y no es que no te la quiera contar, ni que aún me duela hablar de él. Mas bien es que esa historia pertenece al capítulo de mi vida que yo solo leí, que solo yo se que pasó, que solo yo lo viví y que no quiero contarle a nadie.
Es de esos secretos que te llenaron el alma alguna vez, que te sacaron mas de una sonrisa y hasta mas de una lagrima, pero que tenia que terminar. Son de esas cosas que te tocan vivir y que las disfrutas al máximo, pero que quizá jamás nadie te pueda entender, por eso la guardas re bien, para que nunca salgan al tema.
Y bueno también no lo andas contando porque llegó tan profundo que se volvió parte de tu intimidad. Si, esa que nadie la debe de saber, esa que juzgarían si se enterara, esa que hasta bloqueaste para que el subconsciente no te traicione alguna vez.
Tampoco te la puedo contar porque no tienes la necesidad de saberlo. Tu eres mi presente y él es mi pasado. Creo que si estamos juntos es porque sé dejar el pasado atrás, guardarlo en un cofre con llave y tirarla al mar. Todo eso para que no me vuelva a molestar y porque todo está superado y debajo de la última pagina tiene la palabra fin.

No tienes porque saber todo de mi vida mientras me conozcas casi por completo en el ahora. A fin de cuentas lo que soy hoy es lo que importa. Lo que te doy a ti es lo que se valora. 
No hay necesidad de comparar lo que te doy con lo que le dí a él. Mucho menos el compararte con alguien completamente diferente a ti.

Pues entre nos, has de saber que fue muy especial en el alma como en el corazón. Tu no estas para saberlo, ni yo para contarlo. Por eso prefiero quedarme esta vez callado.

domingo, 8 de enero de 2012

Mi amiga soledad.

Me quedé aburrida y esperando a que volvieras. Sentada en una esquina contando carros rojos y verdes.
Me quedé vestida y alborotada. Me quedé con ganas de gritarte que, posiblemente no iba a querer a nadie como te quiero a ti.
Te esperé 5 minutos mas, quizás 10 para o arrepentirme después. Pero jamás regresaste. Aun que me hubiera esperado toda la vida, y fuera en contra de mis pensamientos, no ibas a regresar.

Quizás perdí la cordura y la madurez cuando decidí nadar por tus palabras y mis sentimientos, o quizás los perdí cuando vagaba por tus ojos y brincoteaba por tus labios. Pero lo mas seguro es que aun la tenga y ya no sepa como usarla, o simplemente no la quiera usar.

Y todas aquellas promesas tuya y todos aquellos sueños juntos, mientras te esperaba me acompañaban, hacían mas ameno el olvido, mas sutil el tiempo, mas doloroso el momento. Aun que con el tiempo se desvanecieron y me fui quedando sola.
Debías de irte, tenias que irte, sabíamos que debía de acabar. Jamás acepté que se había acabado la magia había terminado, forcé los momentos, forcé el mismo amor de mi corazón. Después comencé a hacer nuevas ilusiones, que jamás pasarían, que jamás querían que pasaran. Fue entonces cuando todo debía de terminar.

Pudiste haberme dicho que no me amabas, que encontrarías a alguien mejor que yo, que no era suficiente para ti. Pero lo mas cierto es que no eres suficiente para mi.

Gracias por tu ausencia, por nunca cumplir la promesa del "volveré", por dejarme esperando en esa esquina acompañada de mi misma y de los sueños y promesas sin cumplir. Gracias a tus desplantes a tu indecisión conocí una amiga. La soledad.

martes, 3 de enero de 2012

El peor día de mi vida

Hoy fue el peor día de mi vida. Si realmente el peor. Y es que tienes malo momentos, malas vivencias, malos ratos, hasta malos gustos, pero hoy no pasó nada de eso. Realmente fue el peor día de mi vida.

Me desperté con una sonrisa y hasta me paré con el pié derecho de la cama, por aquello de la superstición. Y al dar el primer paso, ¡ tómala! me pegue con la cama en el dedo chiquito de mi pie. Díganme sino es mala suerte comenzar la mañana de esa manera.
Pero ahí no termina todo. Lo peor vino cuando decidí arreglarme un poco mas de lo normal. Es que cuando vas a ver a esa personita especial hasta te animas, y porque no te pones el perico y el molcajete.
Cuando me puse el pantalón que mejor se me ve, si ese que levanta pasiones en las calles, no me cerró. Pues entre tanta tragadera este 24 y 31 más aparte los recalentados, ya había subido como 5 kilos. Y me puse a buscar otro, uno que tapara las consecuencias de la navidad y destapara las de la naturaleza.
La blusa, algo sencillo, que tapa la pansa y destapara de una manera sexy el pecho. Algo con botones, para poderla manejar a tu gusto y conveniencia.
Zapatos, de tacón, formales pero discretos, ni muy elegantes ni muy callejeros. Los cuales tras pasos fuera de mi casa decidieron vencerse del tacón. Algo que jamás me había pasado.

Así iba yo, caminando con ropa que no planeaba usar, con zapatos bajos para evitar la derrota de los tacones. Con pantalón y playera disimuladores de fechas engordantes.

La cumbre del peor día fue cuando: Llegando al lugar de la cita, me agarró la lluvia. Pero confiaba en que solo caerían 5 gotitas y no volveríamos a ver mas agua. Pero no! Cuando corrí a cubrirme los techitos estaban ocupados por gente mas astuta y no tan confiada como yo.
Saqué mi celular, intenté pedir ayuda y salir del diluvio en el que me metí. Pero no, había olvidado cargarlo y me quedé incomunicada, bajo una esquina de una techo con goteras y mal vestida.
Después de media hora de mojarme mis peores garras decidí irme a mi casa. Ahí nadie ocuparía mi lugar para taparme y nadie vería lo mal que estaba vestida.

20 minutos después de cargar mi celular, llegó un mensaje de él. "Perdóname hermosa, mi sobrina esta de visita e iremos al zoológico con la familia, espero verte pronto, tan guapa como siempre".
Plantada, mal vestida, mojada, con agua en lo mas recóndito de mi pes, con frió, sin pila y desmaquillada. Esto solo puede ser obra del peor día de mi vida.