domingo, 25 de marzo de 2012

Vas a regresar

Yo me engañé creyendo que ibas a regresar.
Ese día me regalaste la flor mas hermosa que había visto la humanidad. Ese día me regalaste tus ojos y tu boca, tus labios y tu corazón. Me regalaste la promesa de que un día, no tan pronto no tan lejano, ibas a regresar. Y yo ilusionada como niñas chiquita quise creerte una vez más. Mis labios tambalearon entre tus mentiras y que esta si podía ser la verdad, mi corazón corrió atrás de ti, lo dejé ir, sabía que ibas a regresar con él.
Entonces me apuré. Levanté mi casa, barrí recogí y hasta brillo le saqué. Dejé todas las cosas en su lugar, para que cuando volvieras te sintieras como siempre en casa. Pero quizá eso te había echo partir, el sentirte como siempre a mi lado, en tu casa.
Cambié unos cuadros, esos que siempre te molestaba ver, cambié de sillones, de cama, de tocador, de cocina, cambié mi forma de vida. Compre una vajilla nueva, compré unos vasos del más fino cristal, compré cubiertos de la mejor plata de la mejor marca. Mandé lavar las cobijas, las sabanas, los cobertores, las fundas de los cojines, mandé lavar toda tu ropa. Despejé la mitad del closet, te hice un espacio en mi cajonera, en mi tocador, en la gaveta del baño, en donde van todos mis shapoos, en donde van mis zapatos, en donde voy yo.
Te abrí una sesión nada mas para ti en la computadora, compré tus hojas favoritas para imprimir, compré tu silla favorita, esa que no te lastima ni te acurruca. Renové mi vida para que pudieras sentirte a gusto conmigo, renové todo aquello que para ti estaba mal. Siempre pensando que ibas a regresar. Cero que en ese entonces ni tiempo tenía de llorar, yo juraba que ibas a regresar.
Terminé mi primer semetre le universidad, y después de unos cuantos pares de semestres más pude al fin ponerme a trabajar. Me titulé, cuando rebidí mi titulo te lo dediqué, sabía que no podías estar, sabía que quizá no querias estar, pero estaba segura que ibas a regresar, y una mujer completa ibas a encontrar.
Me compré el carro que siempre soñaste, junté para otro más, uno sensillo uno en el cual yo solo me pudiera trasportar, par aque cuando regrearas tu viajaras en tu carro del año y yo en mi carcachita modesta, pero feliz.
Compré tus juego favoritos, compré tus consolas favoritas, compré tus películas favoritas, te hise una colección, te hice un altar.
Preparé un poco de café, cociné un poco de carne, calenté un par de verduras y me serví un poco de refresco. Me senté a esperar, me relajé, terminé de ver tu colección de películas, terminé tus juegos, terminé nuestros libros, terminó el tiempo. Y yo seguía creyendo que ibas a regresar.
Las noches pasaron y yo vivía en ti, vivía en tu alma, vivía en tus sonrisas, vivía con tu recuerdo. Sabía que era lo mejor, sabía que todas las noches te iba a extrañar, sabia que cada lágrima era para ti. Pero aún así seguía creyendo que ibas a regresar.

Me superé, llegue a ser una gran mujer, dejé ir grandes hombres por ti, seguía creyendo en ti. Sigo creyendo, sigo engañándome un día más con que vas a regresar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario