Hoy fue el peor día de mi vida. Si realmente el peor. Y es que tienes malo momentos, malas vivencias, malos ratos, hasta malos gustos, pero hoy no pasó nada de eso. Realmente fue el peor día de mi vida.
Me desperté con una sonrisa y hasta me paré con el pié derecho de la cama, por aquello de la superstición. Y al dar el primer paso, ¡ tómala! me pegue con la cama en el dedo chiquito de mi pie. Díganme sino es mala suerte comenzar la mañana de esa manera.
Pero ahí no termina todo. Lo peor vino cuando decidí arreglarme un poco mas de lo normal. Es que cuando vas a ver a esa personita especial hasta te animas, y porque no te pones el perico y el molcajete.
Cuando me puse el pantalón que mejor se me ve, si ese que levanta pasiones en las calles, no me cerró. Pues entre tanta tragadera este 24 y 31 más aparte los recalentados, ya había subido como 5 kilos. Y me puse a buscar otro, uno que tapara las consecuencias de la navidad y destapara las de la naturaleza.
La blusa, algo sencillo, que tapa la pansa y destapara de una manera sexy el pecho. Algo con botones, para poderla manejar a tu gusto y conveniencia.
Zapatos, de tacón, formales pero discretos, ni muy elegantes ni muy callejeros. Los cuales tras pasos fuera de mi casa decidieron vencerse del tacón. Algo que jamás me había pasado.
Así iba yo, caminando con ropa que no planeaba usar, con zapatos bajos para evitar la derrota de los tacones. Con pantalón y playera disimuladores de fechas engordantes.
La cumbre del peor día fue cuando: Llegando al lugar de la cita, me agarró la lluvia. Pero confiaba en que solo caerían 5 gotitas y no volveríamos a ver mas agua. Pero no! Cuando corrí a cubrirme los techitos estaban ocupados por gente mas astuta y no tan confiada como yo.
Saqué mi celular, intenté pedir ayuda y salir del diluvio en el que me metí. Pero no, había olvidado cargarlo y me quedé incomunicada, bajo una esquina de una techo con goteras y mal vestida.
Después de media hora de mojarme mis peores garras decidí irme a mi casa. Ahí nadie ocuparía mi lugar para taparme y nadie vería lo mal que estaba vestida.
20 minutos después de cargar mi celular, llegó un mensaje de él. "Perdóname hermosa, mi sobrina esta de visita e iremos al zoológico con la familia, espero verte pronto, tan guapa como siempre".
Plantada, mal vestida, mojada, con agua en lo mas recóndito de mi pes, con frió, sin pila y desmaquillada. Esto solo puede ser obra del peor día de mi vida.
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