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martes, 24 de abril de 2012

Otra vez.

Se acercó a mi. Bien pegadito estaba cuando sentí que me quería besar. Y es que ya había sentido antes como era cuando él me quería besar. Pero dudaba en que yo quisiera besarlo. Los labios también se cansan de esperar un príncipe  caen con cualquier sapo. Aun que esta no era la ocasión. O tal vez sí. Miré sus ojos y brillaban. Bajé un poco la mirada y leí sus labios. Fue cuando aseguré que si quería besarme. No era que me comieran las ganas de conocer su boca. No era que me desvivía queriéndome comer su piel. Era, mejor dicho, que extrañaba su compañía. Yo ya sabía que era comerme su boca. Ya conocía como besaba con pasión. Ya me había besado muy lindo. Ya lo había besado con pasión. Ya lo había besado muy lindo. Más bien creo que no. No lo había besado lindo jamás. Siempre quise derramarle mi pasión. Más de una vez lo logré.
Y ahora está aquí pegadito queriéndome demostrar más de él. Y yo, estoy aquí dejándome y no queriendo saber más. Pero todo esto corre por mi mente en segundos. Aun no entiendo como lo logra. Digo quizá si lo conozco más me enamore y luego me quiera convencer de amarlo. Pero también puede que otra vez no me saque de la cabeza sus besos. Puede que vuelva a soñar una semana otra vez con él. Pero no descarto la posibilidad de también poderlo convencer de que se enamore de mi. De que me quiera y me conozca un poco más.
Sintió que bajé la mirada y luego luego me preguntó. -Estas bien? porque si te sientes incomoda no volvemos a intentarlo.- Yo no sabía si quería intentarlo. No sabía si me sentía cómoda. No sabía si todo lo que estaba pensando ya lo había dicho. Pero luego luego respondí. -No para nada, todo está bien.- Y egresé la mirada a sus ojos que seguía convenciéndome. Me sonrió y volvió a hablar. -No quiero que vuelva a pasar lo de la otra vez. Si estas incomoda seguimos como amigos- Amigos? pensé yo. Que no se suponía que la vez pasada también eramos amigos? Y yo si perdí. Quizá hablaba por mi. Quizá no quería que me volviera a perder en sus pensamientos.
Apoco si había sentido mi perdición? Apoco si creyó todo lo que le dije. Pensé. Pero no era momento para regresar al pasado. Lo tenía ahí, justo enfrente de mi. Queriéndome besar, pegadito esperando que decidiera si yo también quería. -No solo puedes robarme un beso y ya.- Le dije. Pero creo que ya habían pasado varios minutos de mi pensando y mirándolo. Y ahora él tomó su tiempo. Creo que estaba pensando que la responsabilidad de besarme o no acababa de caer todita en sus hombros. Me miró. Se agachó. Volvió a mirarme. Quizá estaba pensando lo mismo que yo. Pero yo no era la que estaba pegadita a él. Yo no era la que estaba queriendo besarlo. No podía pensar igual que yo. Yo tenía más razones para decirle que no. Volvió a quitar su mirada de mis ojos. Mis ojos que no sabía si estaban brillando o no. Se quitó de donde estaba. Me dejó de abrazar. Y siguió pensando.
Justo cuando estaba por sentirme segura. Por saber que él no me iba a besar. Que esperaba que yo diera un paso a su boca. Justo en ese momento se me aventó. Volvió a tomar mi cintura. Volvió a levantarme la cara. Puso su mirada en mis ojos. Mojó su boca. Se pegó un poquito más a mi. Sonrió de manera perversa, como siempre suele hacerlo. No quise volver a dudar. Total el me estaba robando el beso. Aun que fuera idea mía. Cerró sus ojos y yo lo mantuve abierto a la expectativa de como me iba a besar. No quise seguir pensando y me dejé llevar.
Antes de besarme recordé cuanta era mi pasión por él. Recordé como moría de ganas de sentir sus labios. Recordé que solo con él me sentía de una manera diferente y especial. No esperé a que se acercara poco a poco. Y yo mojé mis labios rápido. Cerré los ojos. Y lo volví a besar.

miércoles, 4 de abril de 2012

Mi María.

Te confesé que no podíamos seguir juntos. Y no era porque no quería, mas bien yo ya no podía. O a caso querías que te siguiera mintiendo? Querías que me hiciera un poco más de la vista gorda y seguir engañándote como estos últimos mese lo he hecho? Tu jamás entenderás que algo cambió en mi. Que tu cuerpo no llamó mi atención más. Que tus labios me regalaban besos vacíos a mi parecer. Que tus brazos me llenaban el hueco que necesitaba llenar desde hace mucho, pero ahora ya solo me atan a alguien que no amo. Y cuando ella pasó y yo necesitaba algo más aventado a mi forma de ver. Ella movía su cadera de manera muy sensual. Caminaba con mucha seguridad. Su mirada gritaba sinceridad. Sus labios mojados de tanto gloss y de tanta saliva le gritaron a mi boca seca que los querían mojar. Y entonces yo no dudé más, tu no eras ya exactamente lo que buscaba, no eras exactamente lo que quería soportar, lo que me gustaba aguantar.

Cuando te descuidaste corrí a hablarle. María, bonito nombre pensé, o poco fumable imaginé. Ella sonreía como si nada le preocupara, como si supiera manejar mi atracción compulsiva hacia sus brillantes ojos. Creo que creía que me había enamorado de ella. Y si, me había cautivado toda ella. Le pedí su hora para disimular y fingí tener que irme para no presionar su control ante mi. Me regresé y le sonreí para pedirle después su celular. Tan amable como parece siempre ser me lo regaló, me anotó un corazón en su nombre y me regaló una sonrisa  también. Fue entonces cuando regresaste para disimular que todo por aquí andaba muy bien, que todo seguía tan igual como cuando te fuiste. Pero la verdad es que después de cautivarme con María nada sería igual.

Me rogaste un poco para que me quedara. Me juraste como varias noches atrás que todo iba a cambiar, que solo necesitabas tiempo para poder mejorar. Pero la verdad yo ya estaba cansada del tiempo que te había dado. Tres años no habían bastado para mejorar y ahora que alguien me había enamorado por su esencia, su alma, su control, su sonrisa y sus ojos tu querías todo remediar? No me pareció nada justo y levanté la voz. Te grité que tu no ibas a cambiar, las cosas buenas que pasamos las iba a guardar y las malas las iba a desechar, y tu estabas dentro de las cosas malas. Tu no sabías muy bien que yo me había enamorado mientras esa noche ibas al baño. No conocías muy bien mis sentimientos. Para ser exactos no me conocías muy bien como persona. Y ahora, hoy que decido enamorarme de esta mujer juras amor eterno? juras poderme salvar? No te creí. Ella ya me había salvado de tu embrujo, con uno más justo y menos natural.

No dejé de pensar en ella, en la miradas cruzadas que tuvimos en el bar. No pude olvidar esos ojos que me invitaron a bailar. No la podré olvidar pensé. Cuando llegamos a mi casa intenté comportarme de un modo normal. Quise confesarte que yo ya no quería estar con un hombre tan inmaduro como tu. Quise gritarte que ya e habías perdido. Que esa noche en ese bar mientras te descuidabas un poquito más yo me había cruzado con mi otra mitad. Terminé diciéndote que ya no podía más. Terminé pensando terminé gritándome que María era la mujer con la que quería estar.

sábado, 24 de marzo de 2012

¡Salud!

Le empecé a contar como me sentía estos últimos días, le conté como se me había roto el alma porque ella no estaba más conmigo. Lloré un poco lo he de confesar, las lagrimas era sinceras, hasta puedo decir que cada una era por cada día juntos  y casa día sin ella.
Ella solo me miró, como diciéndome que me entendía y que esto le había pasado más de una vez. Movía la cabeza cada vez que le decía que me dolía, cada vez que mencionaba que la amaba. De vez en cuando soltaba una carcajada cuando le contaba que ella no se había ido, que era la incondicional; y quisiera pensar que es porque se acordó de su pasado, no porque se reía de mi presente.
Cuando le dije que no sabía que iba a hacer, cuando me solté a llorar como Magdalena ella ni siquiera me abrazó, ni una sonrisita de consuelo me regaló. Me sentí mas confundido por esta situación que por haber perdido al amor de mi vida. Pero intenté tomar un poco el control y preguntarle que si pasaba algo malo, que por qué se reía.
Sincera y con una fuerte voz de experiencia me recomendó no engañarme, me recomendó meterme la idea de que ella no iba a regresar, que lo nuestro había terminado para siempre. Pero no quise creer.
Cada quién habla como le va en la vida, pero a mi, en especial a mi me ha ido muy bien. Se que no han amado como yo la amé, se que no han amado como ella me ama. Se que solo necesitamos estar maduros para seguir adelante. Se que no tengo que cargarle mis problemas a los demás. Pero eso no se lo dije porque volvería a reírse de mi.
Sabía que si estaba dejada y con dos hijos no iba a entender el verdadero sentido el amor. Nunca la habían amado de verdad, y es que ella se lo ganó. Prefiero no contar sobre su vida porque podríamos terminar llorando.
Pero quien sabe hablar de amor cuando nunca se ha visto en un persona, cuando nunca ha entregado su vida en manos del verdadero amor, cuando nadie ha dado todo por ti y tu por ella. Quien era ella para decirme que no iba a volver si no la conocía de verdad.
Preferí levantar la chela y brindar. Salud por su felicidad, porque algún día entienda lo que es amar, que entienda que lo de nosotros no va a acabar. Para que alguien pueda ver que vale, aun que sea poco pero se la sepan amar y deje de mal aconsejar.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Esa noche

Debiste de haber me visto, esa noche fue para ti. Debiste de haberme visto porque esas canciones fueron para ti. Debiste de haberme visto porque esas notas, esos acordes, esas melodías fueron para ti. Debiste de haberme visto porque ahora más que nunca canté a todo volumen la canción que te compuse, la canción que escribí para ti, la canción que eres tu.
Esa noche canté una canción para que volvieras. Esa noche le canté a la luna, al cielo y a la estrellas, le canté a dios para que regresaras a mi. Esa noche lloré por recordarte. Esa noche realmente me sentí solo sin tu calor, sin tu perfume, sin tus labios, sin ti.
Los gritos de la gente me hacían saber que estaba cantando con el corazón. Los gritos de la gente me animaron a gritar tu nombre entre letras. Los gritos de la gente no se comparaban con tu voz hasta enfrente gritando mi nombre. Los gritos de la gente no me llenaron, porque no estabas tu,

Pensé en llamarte y cantarte toda la noche a solas, pensé que podía regresar un poco el tiempo y hacer todo bien para estar contigo. Creí que siempre estaríamos juntos, creí que el fin estaba muy lejos, creí poderte tener todas la noches pero no fue así.

Pero ahora te veo feliz, te veo plena, te veo satisfecha con tu soledad. Veo que ella te acompaña mejor que yo, veo que te entiende mas que yo. Creo que es mejor que yo, creo que todo estará bien mientras no estemos tan juntos. Siento que nada me podrá llenar, siento que siempre vas a ser especial, siento que jamás te podré sacar.

Pienso que al final todo esto se me olvidará y podré seguir caminando sin seguirte recordando.

domingo, 8 de enero de 2012

Mi amiga soledad.

Me quedé aburrida y esperando a que volvieras. Sentada en una esquina contando carros rojos y verdes.
Me quedé vestida y alborotada. Me quedé con ganas de gritarte que, posiblemente no iba a querer a nadie como te quiero a ti.
Te esperé 5 minutos mas, quizás 10 para o arrepentirme después. Pero jamás regresaste. Aun que me hubiera esperado toda la vida, y fuera en contra de mis pensamientos, no ibas a regresar.

Quizás perdí la cordura y la madurez cuando decidí nadar por tus palabras y mis sentimientos, o quizás los perdí cuando vagaba por tus ojos y brincoteaba por tus labios. Pero lo mas seguro es que aun la tenga y ya no sepa como usarla, o simplemente no la quiera usar.

Y todas aquellas promesas tuya y todos aquellos sueños juntos, mientras te esperaba me acompañaban, hacían mas ameno el olvido, mas sutil el tiempo, mas doloroso el momento. Aun que con el tiempo se desvanecieron y me fui quedando sola.
Debías de irte, tenias que irte, sabíamos que debía de acabar. Jamás acepté que se había acabado la magia había terminado, forcé los momentos, forcé el mismo amor de mi corazón. Después comencé a hacer nuevas ilusiones, que jamás pasarían, que jamás querían que pasaran. Fue entonces cuando todo debía de terminar.

Pudiste haberme dicho que no me amabas, que encontrarías a alguien mejor que yo, que no era suficiente para ti. Pero lo mas cierto es que no eres suficiente para mi.

Gracias por tu ausencia, por nunca cumplir la promesa del "volveré", por dejarme esperando en esa esquina acompañada de mi misma y de los sueños y promesas sin cumplir. Gracias a tus desplantes a tu indecisión conocí una amiga. La soledad.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Feliz, ¡¡para siempre!!

Pero ese día, él estaba cansado de los triunfos de ella y no podía vivir así, se abalanzó sobre ella con el pretexto de haber llegado tarde del "trabajo" y la golpeó, con todas las fuerzas de su alma.
Ella hecha pedazos pero en el alma fuerte (como siempre había sido) le empujó, le destrozó la intención de matarla. y con la mano arriba y el volumen alto dijo: ¡¡TU NO ME VAS A ROMPER MI FUTURO, TU NO VAS A ROMPER MIS SUEÑOS, MI FELICIDAD NO DEPENDE DE TI, INCLUSO ERA FELIZ ANTES DE ESTAR CONTIGO!!. No pudo haberlo dicho mejor, tomó su bolsa y corrió fuera del terror de vida que había tenido con él.
Fue entonces cuando comenzó a disfrutar su soledad, a vivir, a madurar, a tomarle sentido a  la vida, fue entonces cuando aprendió de los errores del pasado y de la fuerza que necesitará para vencer los del futuro. Fue cuando comenzó a vivir.