Cuando regresaste yo ya había luchado con mis miedos. Habías afilado muy bien las navajas que me enterraste el día que te fuiste. Pero no habías sido lo suficiente inteligente como para enterrarlas bien. Logré sobrevivir.
Juré que el día que regresaras a dejarme flores a la tumba, el día que paseara tu mente por mi recuerdo, ese día yo estaría esperándote en la esquina para vengarme. Y entonces estudie muy bien tu cuerpo, analicé tus movimientos y de lejos vigilaba tus pensamientos. Desarrolle superpoderes para poderte conocer. Me aprendí de memoria tus debilidades y tomé en cuenta tus fortalezas. No siempre atacabas del mismo lado. No era la primera ni la única que te estaban esperando en esa esquina. No iba a ser la última que se quedara parada. Pero si había sido la única que te intentaba perdonar, la única que de verdad te quiso amar.
Entonces te vi acercarte cauteloso. Sabías perfecto que cabía la posibilidad de que pudiera sobrevivir. Sabía perfectamente que no era como las demás. Sabías que yo no era un fantasma como las que me acompañaban. Traías un hermoso ramo de flores en la mano derecha, bajo el brazo izquierdo cargas mi libro favorito. Parecía que te había dolido mi "muerte". Parecía que esta tarde por primera vez te ibas a sentar en mi tumba, a cantarme un poco mis canciones favoritas y a leerme ese capítulo que tanto me gustaba. Yo te esperaba sutil, aguardaba la justa hora de atacar.
Afilé un poco más mis cuchillos. Limpié mis botas y cubrí muy bien mi cara, tu cuerpo estaba por llegar. Te estudie y en pocos segundo supe como iba a llegarte por enfrente. Pero decidí esperar unos segundo más, quería saber como ibas a manchar mi tumba. Una tumba vacía.
Te sentaste muy tranquilo, ya estabas seguro de que me había muerto. Leíste mi nombre en voz alta. Confundí una lágrima con una gota de lluvia y te apuraste a cantar. Limpiaste un poco las plantas que según tu me acompañaban. Llenaste los floreros con agua limpia y colocaste esas flores que ni en vida me ibas a llevar. Pusiste música de tu celular, sabías justo que canción cambiaba mi animo y esa tarde querías verme feliz. Leíste uno cuantos párrafos de mi capitulo favorito, leíste hasta que las lagrimas no te lo permitieron más. Era justo el momento de atacar.
Brinqué a tu cara y tu brincaste hacia mi tumba. Reí un poco y te demostré que no eras suficiente para matarme. Te demostré que tus inseguridades y tus miedos no habías matado la maravillosa persona que era. Y es que antes contigo demostraba un poco de debilidad, pero solo quería un poco de protección. Era tan fuerte como antes de ti. Era tan ágil como antes de ti. Era tan suficiente como antes de ti. Era mejor como después de ti.
Salieron un par de lagrimas de tus ojos y yo no quise ni acercarme a sacarles, como solía hacerlo. Creíste que te iba a matar? pregunté. Tu un poco trabado de la boca y con las lagrimas cubriendo tu hermosa cara contestaste que si. Vacié el agua limpia y aventé las flores, rompí el libro y pisé tu celular. Fue en ese momento cuando creo que ahora yo rompí tu corazón. Y saliste corriendo como yo.
Giré la mirada y encontré una carta, esa no sabía que la ibas a traer. Esa decidí leerla enfrente de mi tumba. Entre llantos y juramentos decías que me habías amado, que necesitabas que te perdonara, que mucho tiempo después entendiste que conmigo no debiste jugar, entendiste que yo era a la que quería toda la vida abrazar.
Pero era demasiado tarde. Yo ya había luchado sola contra ti. Yo ya había sobrevivido de tus heridas. Yo ya no era la que te quería amar. Yo era el reflejo de lo que eras antes de mi.
sábado, 28 de abril de 2012
Tu reflejo.
martes, 24 de abril de 2012
Otra vez.
Se acercó a mi. Bien pegadito estaba cuando sentí que me quería besar. Y es que ya había sentido antes como era cuando él me quería besar. Pero dudaba en que yo quisiera besarlo. Los labios también se cansan de esperar un príncipe caen con cualquier sapo. Aun que esta no era la ocasión. O tal vez sí. Miré sus ojos y brillaban. Bajé un poco la mirada y leí sus labios. Fue cuando aseguré que si quería besarme. No era que me comieran las ganas de conocer su boca. No era que me desvivía queriéndome comer su piel. Era, mejor dicho, que extrañaba su compañía. Yo ya sabía que era comerme su boca. Ya conocía como besaba con pasión. Ya me había besado muy lindo. Ya lo había besado con pasión. Ya lo había besado muy lindo. Más bien creo que no. No lo había besado lindo jamás. Siempre quise derramarle mi pasión. Más de una vez lo logré.
Y ahora está aquí pegadito queriéndome demostrar más de él. Y yo, estoy aquí dejándome y no queriendo saber más. Pero todo esto corre por mi mente en segundos. Aun no entiendo como lo logra. Digo quizá si lo conozco más me enamore y luego me quiera convencer de amarlo. Pero también puede que otra vez no me saque de la cabeza sus besos. Puede que vuelva a soñar una semana otra vez con él. Pero no descarto la posibilidad de también poderlo convencer de que se enamore de mi. De que me quiera y me conozca un poco más.
Sintió que bajé la mirada y luego luego me preguntó. -Estas bien? porque si te sientes incomoda no volvemos a intentarlo.- Yo no sabía si quería intentarlo. No sabía si me sentía cómoda. No sabía si todo lo que estaba pensando ya lo había dicho. Pero luego luego respondí. -No para nada, todo está bien.- Y egresé la mirada a sus ojos que seguía convenciéndome. Me sonrió y volvió a hablar. -No quiero que vuelva a pasar lo de la otra vez. Si estas incomoda seguimos como amigos- Amigos? pensé yo. Que no se suponía que la vez pasada también eramos amigos? Y yo si perdí. Quizá hablaba por mi. Quizá no quería que me volviera a perder en sus pensamientos.
Apoco si había sentido mi perdición? Apoco si creyó todo lo que le dije. Pensé. Pero no era momento para regresar al pasado. Lo tenía ahí, justo enfrente de mi. Queriéndome besar, pegadito esperando que decidiera si yo también quería. -No solo puedes robarme un beso y ya.- Le dije. Pero creo que ya habían pasado varios minutos de mi pensando y mirándolo. Y ahora él tomó su tiempo. Creo que estaba pensando que la responsabilidad de besarme o no acababa de caer todita en sus hombros. Me miró. Se agachó. Volvió a mirarme. Quizá estaba pensando lo mismo que yo. Pero yo no era la que estaba pegadita a él. Yo no era la que estaba queriendo besarlo. No podía pensar igual que yo. Yo tenía más razones para decirle que no. Volvió a quitar su mirada de mis ojos. Mis ojos que no sabía si estaban brillando o no. Se quitó de donde estaba. Me dejó de abrazar. Y siguió pensando.
Justo cuando estaba por sentirme segura. Por saber que él no me iba a besar. Que esperaba que yo diera un paso a su boca. Justo en ese momento se me aventó. Volvió a tomar mi cintura. Volvió a levantarme la cara. Puso su mirada en mis ojos. Mojó su boca. Se pegó un poquito más a mi. Sonrió de manera perversa, como siempre suele hacerlo. No quise volver a dudar. Total el me estaba robando el beso. Aun que fuera idea mía. Cerró sus ojos y yo lo mantuve abierto a la expectativa de como me iba a besar. No quise seguir pensando y me dejé llevar.
Antes de besarme recordé cuanta era mi pasión por él. Recordé como moría de ganas de sentir sus labios. Recordé que solo con él me sentía de una manera diferente y especial. No esperé a que se acercara poco a poco. Y yo mojé mis labios rápido. Cerré los ojos. Y lo volví a besar.
Y ahora está aquí pegadito queriéndome demostrar más de él. Y yo, estoy aquí dejándome y no queriendo saber más. Pero todo esto corre por mi mente en segundos. Aun no entiendo como lo logra. Digo quizá si lo conozco más me enamore y luego me quiera convencer de amarlo. Pero también puede que otra vez no me saque de la cabeza sus besos. Puede que vuelva a soñar una semana otra vez con él. Pero no descarto la posibilidad de también poderlo convencer de que se enamore de mi. De que me quiera y me conozca un poco más.
Sintió que bajé la mirada y luego luego me preguntó. -Estas bien? porque si te sientes incomoda no volvemos a intentarlo.- Yo no sabía si quería intentarlo. No sabía si me sentía cómoda. No sabía si todo lo que estaba pensando ya lo había dicho. Pero luego luego respondí. -No para nada, todo está bien.- Y egresé la mirada a sus ojos que seguía convenciéndome. Me sonrió y volvió a hablar. -No quiero que vuelva a pasar lo de la otra vez. Si estas incomoda seguimos como amigos- Amigos? pensé yo. Que no se suponía que la vez pasada también eramos amigos? Y yo si perdí. Quizá hablaba por mi. Quizá no quería que me volviera a perder en sus pensamientos.
Apoco si había sentido mi perdición? Apoco si creyó todo lo que le dije. Pensé. Pero no era momento para regresar al pasado. Lo tenía ahí, justo enfrente de mi. Queriéndome besar, pegadito esperando que decidiera si yo también quería. -No solo puedes robarme un beso y ya.- Le dije. Pero creo que ya habían pasado varios minutos de mi pensando y mirándolo. Y ahora él tomó su tiempo. Creo que estaba pensando que la responsabilidad de besarme o no acababa de caer todita en sus hombros. Me miró. Se agachó. Volvió a mirarme. Quizá estaba pensando lo mismo que yo. Pero yo no era la que estaba pegadita a él. Yo no era la que estaba queriendo besarlo. No podía pensar igual que yo. Yo tenía más razones para decirle que no. Volvió a quitar su mirada de mis ojos. Mis ojos que no sabía si estaban brillando o no. Se quitó de donde estaba. Me dejó de abrazar. Y siguió pensando.
Justo cuando estaba por sentirme segura. Por saber que él no me iba a besar. Que esperaba que yo diera un paso a su boca. Justo en ese momento se me aventó. Volvió a tomar mi cintura. Volvió a levantarme la cara. Puso su mirada en mis ojos. Mojó su boca. Se pegó un poquito más a mi. Sonrió de manera perversa, como siempre suele hacerlo. No quise volver a dudar. Total el me estaba robando el beso. Aun que fuera idea mía. Cerró sus ojos y yo lo mantuve abierto a la expectativa de como me iba a besar. No quise seguir pensando y me dejé llevar.
Antes de besarme recordé cuanta era mi pasión por él. Recordé como moría de ganas de sentir sus labios. Recordé que solo con él me sentía de una manera diferente y especial. No esperé a que se acercara poco a poco. Y yo mojé mis labios rápido. Cerré los ojos. Y lo volví a besar.
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sábado, 21 de abril de 2012
Como en la TV.
Era martes creo. Pero pra mi solo era un dìa màs. Dejè de contar lod ìas y dejpe de conocer sus nombres desde hace poco màs de un mes. Y no era porque suelo ser distraida. Mas bien era porque no me importaba saber nada mas. Creo que fue un domingo por la madrugada cuando dejè de preocuparme por que dìa era, serìa, fue. Creo que fue un miercoles el dìa que me di cuenta que esto comenzaba a mejorar. Y es que hace poco màs de un mes yo era una bola de inseguridad. Era una persona echa bola para mejor entendimiento. Y es que hace poco màs de un mes entendì el dicho de "nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde". Pero yo siempre supe lo que tenìa y estaba segura de no quererlo volver a perder.
Me snetìa como en esas pelìculas en las que el amor lo podìa todo y 10 minùtos antes del final el amor iba a triunfar. Mi vida era una de esas pelìculas en las que ella era la infiel. Ella siempre fue la mala. Ella era la confundida. Ella era la que snetìa que èl valìa mucho. Pero jamàs se dio cuenta del daño que podia causar. Me sentìa como muy a gusto. Sentìa que como en esas pelìculas, èl al final la iba a perdonar. Su amor era tan grande que no se iban a dejar ir. Que jamàs se iban a separar. Pero entonces que fallò en mi pelìcula. Bueno si se que fallò. Pero por què no podìa ser igual? Y mi vida por tres años o poco menos fue como en las pelìculas en las que ella le cantaba todo el dìa canciones de amor. Aun que èl no la escuchara. Era como en las pelìculas en las que ella tarareaba canciones que le dedicaba. Pero jamàs le dijo que eran para èl. Mi vida fue como las pelìculas en las que ella piensa que todo va de maravilla que todo serà genial hasta el dia de la boda. Hasta el dìa que èl la deje de amar. Hasta que llegò el dìa. Como en todas las pelìculas. Llegò el dìa que ella no era suficiente para èl. El dìa que èl se interesò por alguien, quizà en muchas manera mejor. Llegò el momento en el que èl no pudo seguir ocultandole la verdad. Llegò la hora de que ella se quedara sola.
Y ahora me siento como en esas series en las que uno nunca sabe que va a pasar. Me siento como en las series en las que tienen que pasar màs de 1 años para que ellos se den cuenta de lo que son y regresen para siempre amarse. Me siento como en la series donde cada dìa se despierta llorando y cada noche se acuesta llorando. Me siento como en las series donde èl sigue su vida tan feliz como siempre. Mientras ella se rompe cada dìa y se construye solo por monotonìa. Me siento como en esas series donde la vida no vale nada y todos le dicen a la protagonista que si. Pero es que ellos no se siente perdidos por amor. Me siento como en la series donde solo la chica recuerda todo el dìa los mejores momentos de la relaciòn. Me siento exactamente como en la series donde ella sueña rompiendole a boca a èl. Haciendolo llorar por todas y cada una de las noches que ella le llorò.
Un dìa me verè como una de las telenovelas donde èl quiere volver con ella. Porque al final de su mundo confuso y de dolor se da cuenta de lo que vale y de que quiere estar con ella toda la vida. Pero ella se siente mejor sola. Ella quizà ya no confiarà en estar segura con èl. Èl tendrà que ver la tele para entender todo lo que ella ahora es.
Y ahora me siento como en esas series en las que uno nunca sabe que va a pasar. Me siento como en las series en las que tienen que pasar màs de 1 años para que ellos se den cuenta de lo que son y regresen para siempre amarse. Me siento como en la series donde cada dìa se despierta llorando y cada noche se acuesta llorando. Me siento como en las series donde èl sigue su vida tan feliz como siempre. Mientras ella se rompe cada dìa y se construye solo por monotonìa. Me siento como en esas series donde la vida no vale nada y todos le dicen a la protagonista que si. Pero es que ellos no se siente perdidos por amor. Me siento como en la series donde solo la chica recuerda todo el dìa los mejores momentos de la relaciòn. Me siento exactamente como en la series donde ella sueña rompiendole a boca a èl. Haciendolo llorar por todas y cada una de las noches que ella le llorò.
Un dìa me verè como una de las telenovelas donde èl quiere volver con ella. Porque al final de su mundo confuso y de dolor se da cuenta de lo que vale y de que quiere estar con ella toda la vida. Pero ella se siente mejor sola. Ella quizà ya no confiarà en estar segura con èl. Èl tendrà que ver la tele para entender todo lo que ella ahora es.
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miércoles, 4 de abril de 2012
Mi María.
Te confesé que no podíamos seguir juntos. Y no era porque no quería, mas bien yo ya no podía. O a caso querías que te siguiera mintiendo? Querías que me hiciera un poco más de la vista gorda y seguir engañándote como estos últimos mese lo he hecho? Tu jamás entenderás que algo cambió en mi. Que tu cuerpo no llamó mi atención más. Que tus labios me regalaban besos vacíos a mi parecer. Que tus brazos me llenaban el hueco que necesitaba llenar desde hace mucho, pero ahora ya solo me atan a alguien que no amo. Y cuando ella pasó y yo necesitaba algo más aventado a mi forma de ver. Ella movía su cadera de manera muy sensual. Caminaba con mucha seguridad. Su mirada gritaba sinceridad. Sus labios mojados de tanto gloss y de tanta saliva le gritaron a mi boca seca que los querían mojar. Y entonces yo no dudé más, tu no eras ya exactamente lo que buscaba, no eras exactamente lo que quería soportar, lo que me gustaba aguantar.
Cuando te descuidaste corrí a hablarle. María, bonito nombre pensé, o poco fumable imaginé. Ella sonreía como si nada le preocupara, como si supiera manejar mi atracción compulsiva hacia sus brillantes ojos. Creo que creía que me había enamorado de ella. Y si, me había cautivado toda ella. Le pedí su hora para disimular y fingí tener que irme para no presionar su control ante mi. Me regresé y le sonreí para pedirle después su celular. Tan amable como parece siempre ser me lo regaló, me anotó un corazón en su nombre y me regaló una sonrisa también. Fue entonces cuando regresaste para disimular que todo por aquí andaba muy bien, que todo seguía tan igual como cuando te fuiste. Pero la verdad es que después de cautivarme con María nada sería igual.
Me rogaste un poco para que me quedara. Me juraste como varias noches atrás que todo iba a cambiar, que solo necesitabas tiempo para poder mejorar. Pero la verdad yo ya estaba cansada del tiempo que te había dado. Tres años no habían bastado para mejorar y ahora que alguien me había enamorado por su esencia, su alma, su control, su sonrisa y sus ojos tu querías todo remediar? No me pareció nada justo y levanté la voz. Te grité que tu no ibas a cambiar, las cosas buenas que pasamos las iba a guardar y las malas las iba a desechar, y tu estabas dentro de las cosas malas. Tu no sabías muy bien que yo me había enamorado mientras esa noche ibas al baño. No conocías muy bien mis sentimientos. Para ser exactos no me conocías muy bien como persona. Y ahora, hoy que decido enamorarme de esta mujer juras amor eterno? juras poderme salvar? No te creí. Ella ya me había salvado de tu embrujo, con uno más justo y menos natural.
No dejé de pensar en ella, en la miradas cruzadas que tuvimos en el bar. No pude olvidar esos ojos que me invitaron a bailar. No la podré olvidar pensé. Cuando llegamos a mi casa intenté comportarme de un modo normal. Quise confesarte que yo ya no quería estar con un hombre tan inmaduro como tu. Quise gritarte que ya e habías perdido. Que esa noche en ese bar mientras te descuidabas un poquito más yo me había cruzado con mi otra mitad. Terminé diciéndote que ya no podía más. Terminé pensando terminé gritándome que María era la mujer con la que quería estar.
Cuando te descuidaste corrí a hablarle. María, bonito nombre pensé, o poco fumable imaginé. Ella sonreía como si nada le preocupara, como si supiera manejar mi atracción compulsiva hacia sus brillantes ojos. Creo que creía que me había enamorado de ella. Y si, me había cautivado toda ella. Le pedí su hora para disimular y fingí tener que irme para no presionar su control ante mi. Me regresé y le sonreí para pedirle después su celular. Tan amable como parece siempre ser me lo regaló, me anotó un corazón en su nombre y me regaló una sonrisa también. Fue entonces cuando regresaste para disimular que todo por aquí andaba muy bien, que todo seguía tan igual como cuando te fuiste. Pero la verdad es que después de cautivarme con María nada sería igual.
Me rogaste un poco para que me quedara. Me juraste como varias noches atrás que todo iba a cambiar, que solo necesitabas tiempo para poder mejorar. Pero la verdad yo ya estaba cansada del tiempo que te había dado. Tres años no habían bastado para mejorar y ahora que alguien me había enamorado por su esencia, su alma, su control, su sonrisa y sus ojos tu querías todo remediar? No me pareció nada justo y levanté la voz. Te grité que tu no ibas a cambiar, las cosas buenas que pasamos las iba a guardar y las malas las iba a desechar, y tu estabas dentro de las cosas malas. Tu no sabías muy bien que yo me había enamorado mientras esa noche ibas al baño. No conocías muy bien mis sentimientos. Para ser exactos no me conocías muy bien como persona. Y ahora, hoy que decido enamorarme de esta mujer juras amor eterno? juras poderme salvar? No te creí. Ella ya me había salvado de tu embrujo, con uno más justo y menos natural.
No dejé de pensar en ella, en la miradas cruzadas que tuvimos en el bar. No pude olvidar esos ojos que me invitaron a bailar. No la podré olvidar pensé. Cuando llegamos a mi casa intenté comportarme de un modo normal. Quise confesarte que yo ya no quería estar con un hombre tan inmaduro como tu. Quise gritarte que ya e habías perdido. Que esa noche en ese bar mientras te descuidabas un poquito más yo me había cruzado con mi otra mitad. Terminé diciéndote que ya no podía más. Terminé pensando terminé gritándome que María era la mujer con la que quería estar.
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