Era martes creo. Pero pra mi solo era un dìa màs. Dejè de contar lod ìas y dejpe de conocer sus nombres desde hace poco màs de un mes. Y no era porque suelo ser distraida. Mas bien era porque no me importaba saber nada mas. Creo que fue un domingo por la madrugada cuando dejè de preocuparme por que dìa era, serìa, fue. Creo que fue un miercoles el dìa que me di cuenta que esto comenzaba a mejorar. Y es que hace poco màs de un mes yo era una bola de inseguridad. Era una persona echa bola para mejor entendimiento. Y es que hace poco màs de un mes entendì el dicho de "nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde". Pero yo siempre supe lo que tenìa y estaba segura de no quererlo volver a perder.
Me snetìa como en esas pelìculas en las que el amor lo podìa todo y 10 minùtos antes del final el amor iba a triunfar. Mi vida era una de esas pelìculas en las que ella era la infiel. Ella siempre fue la mala. Ella era la confundida. Ella era la que snetìa que èl valìa mucho. Pero jamàs se dio cuenta del daño que podia causar. Me sentìa como muy a gusto. Sentìa que como en esas pelìculas, èl al final la iba a perdonar. Su amor era tan grande que no se iban a dejar ir. Que jamàs se iban a separar. Pero entonces que fallò en mi pelìcula. Bueno si se que fallò. Pero por què no podìa ser igual? Y mi vida por tres años o poco menos fue como en las pelìculas en las que ella le cantaba todo el dìa canciones de amor. Aun que èl no la escuchara. Era como en las pelìculas en las que ella tarareaba canciones que le dedicaba. Pero jamàs le dijo que eran para èl. Mi vida fue como las pelìculas en las que ella piensa que todo va de maravilla que todo serà genial hasta el dia de la boda. Hasta el dìa que èl la deje de amar. Hasta que llegò el dìa. Como en todas las pelìculas. Llegò el dìa que ella no era suficiente para èl. El dìa que èl se interesò por alguien, quizà en muchas manera mejor. Llegò el momento en el que èl no pudo seguir ocultandole la verdad. Llegò la hora de que ella se quedara sola.
Y ahora me siento como en esas series en las que uno nunca sabe que va a pasar. Me siento como en las series en las que tienen que pasar màs de 1 años para que ellos se den cuenta de lo que son y regresen para siempre amarse. Me siento como en la series donde cada dìa se despierta llorando y cada noche se acuesta llorando. Me siento como en las series donde èl sigue su vida tan feliz como siempre. Mientras ella se rompe cada dìa y se construye solo por monotonìa. Me siento como en esas series donde la vida no vale nada y todos le dicen a la protagonista que si. Pero es que ellos no se siente perdidos por amor. Me siento como en la series donde solo la chica recuerda todo el dìa los mejores momentos de la relaciòn. Me siento exactamente como en la series donde ella sueña rompiendole a boca a èl. Haciendolo llorar por todas y cada una de las noches que ella le llorò.
Un dìa me verè como una de las telenovelas donde èl quiere volver con ella. Porque al final de su mundo confuso y de dolor se da cuenta de lo que vale y de que quiere estar con ella toda la vida. Pero ella se siente mejor sola. Ella quizà ya no confiarà en estar segura con èl. Èl tendrà que ver la tele para entender todo lo que ella ahora es.
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sábado, 21 de abril de 2012
Como en la TV.
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miércoles, 4 de abril de 2012
Mi María.
Te confesé que no podíamos seguir juntos. Y no era porque no quería, mas bien yo ya no podía. O a caso querías que te siguiera mintiendo? Querías que me hiciera un poco más de la vista gorda y seguir engañándote como estos últimos mese lo he hecho? Tu jamás entenderás que algo cambió en mi. Que tu cuerpo no llamó mi atención más. Que tus labios me regalaban besos vacíos a mi parecer. Que tus brazos me llenaban el hueco que necesitaba llenar desde hace mucho, pero ahora ya solo me atan a alguien que no amo. Y cuando ella pasó y yo necesitaba algo más aventado a mi forma de ver. Ella movía su cadera de manera muy sensual. Caminaba con mucha seguridad. Su mirada gritaba sinceridad. Sus labios mojados de tanto gloss y de tanta saliva le gritaron a mi boca seca que los querían mojar. Y entonces yo no dudé más, tu no eras ya exactamente lo que buscaba, no eras exactamente lo que quería soportar, lo que me gustaba aguantar.
Cuando te descuidaste corrí a hablarle. María, bonito nombre pensé, o poco fumable imaginé. Ella sonreía como si nada le preocupara, como si supiera manejar mi atracción compulsiva hacia sus brillantes ojos. Creo que creía que me había enamorado de ella. Y si, me había cautivado toda ella. Le pedí su hora para disimular y fingí tener que irme para no presionar su control ante mi. Me regresé y le sonreí para pedirle después su celular. Tan amable como parece siempre ser me lo regaló, me anotó un corazón en su nombre y me regaló una sonrisa también. Fue entonces cuando regresaste para disimular que todo por aquí andaba muy bien, que todo seguía tan igual como cuando te fuiste. Pero la verdad es que después de cautivarme con María nada sería igual.
Me rogaste un poco para que me quedara. Me juraste como varias noches atrás que todo iba a cambiar, que solo necesitabas tiempo para poder mejorar. Pero la verdad yo ya estaba cansada del tiempo que te había dado. Tres años no habían bastado para mejorar y ahora que alguien me había enamorado por su esencia, su alma, su control, su sonrisa y sus ojos tu querías todo remediar? No me pareció nada justo y levanté la voz. Te grité que tu no ibas a cambiar, las cosas buenas que pasamos las iba a guardar y las malas las iba a desechar, y tu estabas dentro de las cosas malas. Tu no sabías muy bien que yo me había enamorado mientras esa noche ibas al baño. No conocías muy bien mis sentimientos. Para ser exactos no me conocías muy bien como persona. Y ahora, hoy que decido enamorarme de esta mujer juras amor eterno? juras poderme salvar? No te creí. Ella ya me había salvado de tu embrujo, con uno más justo y menos natural.
No dejé de pensar en ella, en la miradas cruzadas que tuvimos en el bar. No pude olvidar esos ojos que me invitaron a bailar. No la podré olvidar pensé. Cuando llegamos a mi casa intenté comportarme de un modo normal. Quise confesarte que yo ya no quería estar con un hombre tan inmaduro como tu. Quise gritarte que ya e habías perdido. Que esa noche en ese bar mientras te descuidabas un poquito más yo me había cruzado con mi otra mitad. Terminé diciéndote que ya no podía más. Terminé pensando terminé gritándome que María era la mujer con la que quería estar.
Cuando te descuidaste corrí a hablarle. María, bonito nombre pensé, o poco fumable imaginé. Ella sonreía como si nada le preocupara, como si supiera manejar mi atracción compulsiva hacia sus brillantes ojos. Creo que creía que me había enamorado de ella. Y si, me había cautivado toda ella. Le pedí su hora para disimular y fingí tener que irme para no presionar su control ante mi. Me regresé y le sonreí para pedirle después su celular. Tan amable como parece siempre ser me lo regaló, me anotó un corazón en su nombre y me regaló una sonrisa también. Fue entonces cuando regresaste para disimular que todo por aquí andaba muy bien, que todo seguía tan igual como cuando te fuiste. Pero la verdad es que después de cautivarme con María nada sería igual.
Me rogaste un poco para que me quedara. Me juraste como varias noches atrás que todo iba a cambiar, que solo necesitabas tiempo para poder mejorar. Pero la verdad yo ya estaba cansada del tiempo que te había dado. Tres años no habían bastado para mejorar y ahora que alguien me había enamorado por su esencia, su alma, su control, su sonrisa y sus ojos tu querías todo remediar? No me pareció nada justo y levanté la voz. Te grité que tu no ibas a cambiar, las cosas buenas que pasamos las iba a guardar y las malas las iba a desechar, y tu estabas dentro de las cosas malas. Tu no sabías muy bien que yo me había enamorado mientras esa noche ibas al baño. No conocías muy bien mis sentimientos. Para ser exactos no me conocías muy bien como persona. Y ahora, hoy que decido enamorarme de esta mujer juras amor eterno? juras poderme salvar? No te creí. Ella ya me había salvado de tu embrujo, con uno más justo y menos natural.
No dejé de pensar en ella, en la miradas cruzadas que tuvimos en el bar. No pude olvidar esos ojos que me invitaron a bailar. No la podré olvidar pensé. Cuando llegamos a mi casa intenté comportarme de un modo normal. Quise confesarte que yo ya no quería estar con un hombre tan inmaduro como tu. Quise gritarte que ya e habías perdido. Que esa noche en ese bar mientras te descuidabas un poquito más yo me había cruzado con mi otra mitad. Terminé diciéndote que ya no podía más. Terminé pensando terminé gritándome que María era la mujer con la que quería estar.
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domingo, 11 de marzo de 2012
Y se me rompió el corazón.
Llegué a su casa. Muy arreglada, como siempre suelo hacerlo cuando lo veo. Un poco más de perfume por hoy, solo por hoy, porque no quiero ser como las señoras que se bañan en perfume y no en agua. Pero en fin.
Saludé a su familia, como siempre suelo hacerlo, hoy un poco más de despedida que de saludo. Como diciendo "Estas quizá sea la última vez que venga así, así de tranquila así de ganas de verlo, así aun siendo su novia". Y todos y cada uno de ellos me saludaron. Como diciéndome "Quizá esta sea la última vez que te veamos así, así de tranquila, así tan de la familia".
Pasé a su cuarto, sabia que debíamos hablar, sabia que esto se iba a terminar. Y yo recorrí 30 minutos de mi casa a su casa con la plena idea de que iba a despedirme. De que debía despedirme.
Me senté, crucé la pierna y ni a los ojos lo pude ver. Y me pidió perdón y se me rompió el corazón. Me confesó que el pasado esta tras de él, que no era fácil olvidar y se me rompió el corazón. Me lloró me hizo creer que esto pronto iba a pasar, que juntos siempre íbamos a estar y se me rompió el corazón. Me abrazó y no me sentí casi igual que lo demás días, sentí frió, sentí como esto iba a acabar y se me rompió el corazón.
Le lloré, le dije que me había roto el corazón que me sentía tonta por mis errores, que me sentía mal por haber sido él el que los conociera y no con el que aplicara lo que debí de haber aprendido con alguien más, y se me rompió el corazón.
Supe que no había mas que perder que me había arriesgado 3 años de mi vida y que esta vez si iba a pasar, y confié en mi, y me decidí a olvidar 2 días que a mi se me rompió el corazón.
Pero hoy, hoy que lo abracé hoy que lo tenía tan cerca de mi, que yo estaba tan vacía que yo estaba intentando no volver a llorar, hoy que estaba en mis brazos y las tijeras estaban tan cerca lo pensé. Dude por unos segundo si merecía vivir, dudé por unos segundos si realmente iba a querer que mañana respirara y entonces la tomé. La abrí poco a poco como si fuer a acortar un poco de papel, el filo no me iba a fallar. Entonces la enterré, la jalé lo mas fuerte y lo mas profundo que pude, lo que mi odio me permitió hacer. Lo besé y deje caer una lágrima, no quería que se fuera sin un recuerdo de quien había decidido si podía vivir. Sentí sus sangre correr, vi su ultimo aliento, miré sus ya fríos ojos y así fue como pude estar en paz con él.
Así es justamente como nos perdonamos 3 años de dolor. Y se me rompió el corazón.
Saludé a su familia, como siempre suelo hacerlo, hoy un poco más de despedida que de saludo. Como diciendo "Estas quizá sea la última vez que venga así, así de tranquila así de ganas de verlo, así aun siendo su novia". Y todos y cada uno de ellos me saludaron. Como diciéndome "Quizá esta sea la última vez que te veamos así, así de tranquila, así tan de la familia".
Pasé a su cuarto, sabia que debíamos hablar, sabia que esto se iba a terminar. Y yo recorrí 30 minutos de mi casa a su casa con la plena idea de que iba a despedirme. De que debía despedirme.
Me senté, crucé la pierna y ni a los ojos lo pude ver. Y me pidió perdón y se me rompió el corazón. Me confesó que el pasado esta tras de él, que no era fácil olvidar y se me rompió el corazón. Me lloró me hizo creer que esto pronto iba a pasar, que juntos siempre íbamos a estar y se me rompió el corazón. Me abrazó y no me sentí casi igual que lo demás días, sentí frió, sentí como esto iba a acabar y se me rompió el corazón.
Le lloré, le dije que me había roto el corazón que me sentía tonta por mis errores, que me sentía mal por haber sido él el que los conociera y no con el que aplicara lo que debí de haber aprendido con alguien más, y se me rompió el corazón.
Supe que no había mas que perder que me había arriesgado 3 años de mi vida y que esta vez si iba a pasar, y confié en mi, y me decidí a olvidar 2 días que a mi se me rompió el corazón.
Pero hoy, hoy que lo abracé hoy que lo tenía tan cerca de mi, que yo estaba tan vacía que yo estaba intentando no volver a llorar, hoy que estaba en mis brazos y las tijeras estaban tan cerca lo pensé. Dude por unos segundo si merecía vivir, dudé por unos segundos si realmente iba a querer que mañana respirara y entonces la tomé. La abrí poco a poco como si fuer a acortar un poco de papel, el filo no me iba a fallar. Entonces la enterré, la jalé lo mas fuerte y lo mas profundo que pude, lo que mi odio me permitió hacer. Lo besé y deje caer una lágrima, no quería que se fuera sin un recuerdo de quien había decidido si podía vivir. Sentí sus sangre correr, vi su ultimo aliento, miré sus ya fríos ojos y así fue como pude estar en paz con él.
Así es justamente como nos perdonamos 3 años de dolor. Y se me rompió el corazón.
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viernes, 2 de marzo de 2012
Y bueno yo...
Tomó mi cabello y lo olió por última vez. Se robó mi última sonrisa, sabía que no iba a volverlo a ver, sabía que estaba decidido a regresar con ella. Estaba segura que todos mis miedos se harían realidad algún día. Ese día era hoy.
Siempre me sentí capas de llenarlo, siempre me sentí capas de hacerlo sentir el hombre mas maravilloso del universo. Pero eso no fue suficiente, necesitaba de nuevo de ella, siempre necesitó de ella.
Ella lo estaba esperando en el carro, venían los dos a despedirse de mi o a burlarse de mi, o a reírse conmigo. Yo ni la conocía, ni ganas tenia. Se bajó de su carro nuevo, con una pose muy seductora y unos gestos muy déspotas se acercó a el y le dijo al oído -Tenemos que irnos, nos están esperando. Ya dile la verdad-. Y yo... y bueno yo... solo... solamente... lloré. Nadie trae a su ex novia a ver a su novia, sabía perfecto que me iba a terminar. Y yo... y bueno yo... ni para que rogarle, si yo no lo llenaba para que obligarlo a estar conmigo.
Entonces me abrazó y me regaló su última lágrima, y nose si era por sentimiento o por lástima. Mas bien creo que fue por no poder decir adiós.
-Creo que necesitas vivir más, creo que no soy lo que te mereces, creo que esto terminó hace mucho, creo que nunca nos volveremos a ver, creo que estarás bien, creo que fuiste muy especial. Siempre seremos amigos- Me dijo muy fuerte, muy aparentando su poco valor, muy seguro de no querer volver a verme. Y yo... y bueno yo... mejor ni respondí.
Le regalé una última lágrima un último suspiro y di un paso atrás. -Vete, te están esperando, a mi siempre me molestó que me hicieras esperar. No cometas los mismos errores una vez mas- Le dije yo tranquila, como si nada estuviera pasando.
Giró abrió la puerta del carro que aún olía a nuevo, se subió y movió su mano diciéndome adiós. Y yo... y bueno yo... mejor ni me despedí. Creo que aun estaba pensando que iba a ser cuando mis ojos no lo recordaran. Por eso los cerré para que esa no fuera mi última imagen de él.
Caminé un poco esa tarde, analizando en que pude fallar, analizándome más de lo normal. Lloré toda esa noche, lloré por coraje de tener que pasearme a su novia ex novia para que pusiera entender que se había acabado. Grité más de una grosería en su nombre, a ver si así se desaparecía de mi mente un rato.
Pero realmente entendí que no era mediocre yo por no poder estar con él y retenerlo a mi lado, yo había dado lo mejor, yo siempre me esforcé por ser la mejor. Mejor dicho el mediocre fue él, por haber regresado al mismo agujero de donde lo saqué. Pero ahí está mejor, jamás iba a cambiar todo eso material por una mujer que lo quisiera de verdad. Y yo... y bueno yo... Si lo recordaré para saber que no quiero volver a tener un hombre como él.
Siempre me sentí capas de llenarlo, siempre me sentí capas de hacerlo sentir el hombre mas maravilloso del universo. Pero eso no fue suficiente, necesitaba de nuevo de ella, siempre necesitó de ella.
Ella lo estaba esperando en el carro, venían los dos a despedirse de mi o a burlarse de mi, o a reírse conmigo. Yo ni la conocía, ni ganas tenia. Se bajó de su carro nuevo, con una pose muy seductora y unos gestos muy déspotas se acercó a el y le dijo al oído -Tenemos que irnos, nos están esperando. Ya dile la verdad-. Y yo... y bueno yo... solo... solamente... lloré. Nadie trae a su ex novia a ver a su novia, sabía perfecto que me iba a terminar. Y yo... y bueno yo... ni para que rogarle, si yo no lo llenaba para que obligarlo a estar conmigo.
Entonces me abrazó y me regaló su última lágrima, y nose si era por sentimiento o por lástima. Mas bien creo que fue por no poder decir adiós.
-Creo que necesitas vivir más, creo que no soy lo que te mereces, creo que esto terminó hace mucho, creo que nunca nos volveremos a ver, creo que estarás bien, creo que fuiste muy especial. Siempre seremos amigos- Me dijo muy fuerte, muy aparentando su poco valor, muy seguro de no querer volver a verme. Y yo... y bueno yo... mejor ni respondí.
Le regalé una última lágrima un último suspiro y di un paso atrás. -Vete, te están esperando, a mi siempre me molestó que me hicieras esperar. No cometas los mismos errores una vez mas- Le dije yo tranquila, como si nada estuviera pasando.
Giró abrió la puerta del carro que aún olía a nuevo, se subió y movió su mano diciéndome adiós. Y yo... y bueno yo... mejor ni me despedí. Creo que aun estaba pensando que iba a ser cuando mis ojos no lo recordaran. Por eso los cerré para que esa no fuera mi última imagen de él.
Caminé un poco esa tarde, analizando en que pude fallar, analizándome más de lo normal. Lloré toda esa noche, lloré por coraje de tener que pasearme a su novia ex novia para que pusiera entender que se había acabado. Grité más de una grosería en su nombre, a ver si así se desaparecía de mi mente un rato.
Pero realmente entendí que no era mediocre yo por no poder estar con él y retenerlo a mi lado, yo había dado lo mejor, yo siempre me esforcé por ser la mejor. Mejor dicho el mediocre fue él, por haber regresado al mismo agujero de donde lo saqué. Pero ahí está mejor, jamás iba a cambiar todo eso material por una mujer que lo quisiera de verdad. Y yo... y bueno yo... Si lo recordaré para saber que no quiero volver a tener un hombre como él.
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