Lo sentaron enfrente de mi, mas a huevo que porque de verdad quisiéramos platicar y conocernos un poco más. Y yo iba con él, íbamos nada más. Solo eramos amigos, pero nada más íbamos.
Y una chela llevó a lo otro y lo otro llevó a la platica. -Y tu ¿también fuiste a ese concierto?- preguntó -Sí, ha sido el mejor que han dado en la ciudad- respondí, con duda y seguridad. Con duda de saber si le iba a ser interesante mi platica de niña, y con seguridad porque sabía que habría más pláticas de estas, por mucho tiempo.
Y después de una que otra chela adulterada y uno que otro cigarro esfumado terminó abrazándome. No sabia si era por lo abrazable que soy o por pura y mera aventura. Terminó convenciéndome de querer besarlo, terminó convenciéndome de querer estar otra noche un poco mas sobria con él. Y entré la plática y los abrazos logré sacarle el cel por si el no era el interesado en mi.
La noche avanzó tan rápido que no lo podía creer, y tu ya te habías metido en mi corazón. Pero la noche nos consumió y cuando llegué a mi casa te quise besar. Quise vivir sola y empujarte hasta mi cama. Al final de la noche siempre si quise conocerte mucho más. No sabía si por gusto o por necesidad y no tenía tiempo para quererlo pensar. Solo sabía que te quería en mi cama para esa noche, soló pensaba en besarte y hacer fuego toda la noche.
Creo que me dejaste en mi casa ya enamorada, me dejaste sin regalarme un besito, me dejaste sin prestarme tus labios seductores, me dejaste sin saber más de ti.
Me dejaste con tu cel y tu nombre. Con las ganas de besarte y recorrer mis manos por tu piel. Con la ganas de conocerte en mi cama por las noches. Creo que sabias que no había porque correr, creo que sabias que tendríamos tiempo para podernos reconocer. Sabia perfectamente que te iba a buscar y que casados seguro íbamos a terminar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario