Llegué a mi casa, total tenía todo el día libre, y ya era
viernes. Ni tantito tiempo me dio de revisar el celular para ver si saldría hoy
o no. Solo quería descansar, olvidarme de que él ya sabía dónde trabajaba, para
quien y de qué. Quería olvidarme de sus lágrimas pidiéndome perdón y se su
corazón que latía sincero en diagonal al mío. Quería olvidar que de nuevo caí
en los recuerdos de lo que pasó hace 6 años y aún no perdonaba. Tomé el celular
para apagarlo y poder descansar mejor, pero tenía un mensaje, al parecer del
hombre de los ojos claros –Ana, bonita, me quedé preocupado por ti, que lástima
que te dieron el día libre, pero ¿no quieres que vayamos por un café o una
cerveza? Igual ahí puedes contarme porque tan preocupada- leí en voz alta.
Igual si necesito distraerme, pensé, igual si necesito verlo para olvidar un
poco la semana tan agitada que he tenido, igual ya le estoy interesando más,
antes ni me preguntaba como amanecí. –Claro bonito, nos vemos a las 8 en el bar
por el que siempre pasamos regresando de comer, ese al que siempre quiero entrar
y no me dejas- le respondí y me comencé a arreglar. Me retoqué el maquillaje y
cambié de ropa, no quería que me oliera con perfume de él, que iba a pensar.
Cambié mis zapatos y tomé las cosas necesarias para irme. Me subí al carro y
manejé hasta el bar, el hombre de los ojos claros ya me estaba esperando
afuera. Le regalé una sonrisita pícara de buenas noches y de coqueteo y me la
regresó de la misma manera. –Hola, tu siempre tan linda- me dijo dándome la
mano para ayudarme a bajar del carro, creo que notó que me puse roja y que me
enamoró aún más su alago porque comenzó a reír. –Gracias, tu siempre tan
caballero tan lindo, tu siempre tan tu.- ¿Tu siempre tan tú? ¿Eso dije? ¿De verdad
tan nerviosa me ponía? ¿De verdad tanto me gustaba que no sabía cómo
responderle a sus halagos? ¿Tú siempre tan tú? –Jajaja gracias linda- respondió
y me dio el paso para entrar al bar. La mesera nos asignó una mesa y unos
bonitos tragos de cortesía, que falta nos hacían. No llevó la carta, pero ambos
ya sabíamos que pedir, o al menos eso supuse de él porque en cuento nos las dio
la volteó para seguirme viendo lo bonita que estaba y yo también lo voltee a
ver. –Y ahora si dime, ¿por qué tanto interés en el teléfono esta mañana?- me
preguntó sin quitarme sus claros ojos de encima. Y ahora si no le podía mentir
y ahora si no habría nadie que nos interrumpiera, ahora si tenía que decirle la
verdad. –Apareció mi ex novio, ese que no quieres volver a ver jamás, ese que
odiaste con toda tu alma y ahora te es tan indiferente apareció. Pensé que me
iba a marcar y no quería perder su llamada de nuevo, creo que me confundí entre
el interés y el recuerdo, creo que fue interesante volverlo a ver. Creo que es
el director de la empresa donde fui a entregar los papeles hoy- quise decirle,
pero solo salieron poca palabras de mi boca. –Pues mi ex me marcó y no sabía si
lo haría de nuevo, no sabía si le quería contestar.- Creo que entendió de más
que no quería hablar de tema y me preguntó sobre muchas otras cosas más, me
hiso la plática toda la noche y yo a él. Y por un momento muy a gusto pude
olvidarlo.
Tengo que irme le dije con varias copas de más, pero eso
recuerdo que le dije. –No Ana, te vas a mi casa porque no puedes manejar- me
dijo, como si el si pudiera manejar así y yo no tuviera experiencia. Pagó los
15 tragos de más y los otros 5 que debíamos tomar. Salimos del bar y me pidió
las llaves para que él pudiera manejar. Abrió mi puerta, esperó a que me
subiera por completo y la cerró, se subió el y se puso a manejar. Llegamos a su
casa y yo estaba perdidamente alcoholizada y perdidamente dormida. Solo sentí
como me cargó para llevarme hasta su departamento y después hasta su cama. Se
recostó a mi lado, pudo haber sido un buen momento para que pasar algo más. Él
quería y yo lo sabía, y yo me iba a dejar, hasta iba a cooperar. Sentí sus
manos recorriendo mi cintura, mi estómago, mis piernas y mi cara, sentí como me
quería besar. Ví como se paró y sacaba ropa tras ropa. Me desabrochó el
pantalón y la blusa, me quitó los zapatos y bajó el pantalón, Me quitó la blusa
y fue entonces cuando sentí que se acercaba un poco más. Abrí los ojos y sus
labios ya estaban en los míos, ente tanta oscuridad no sabía si sus ojos estaban
cerrados o abierto, no sabía que llevaba puesto. Solo respondí su beso y ya.
Nosotros. Primera parte: http://jatzimind.blogspot.mx/2012/05/nosotros.html
Nosotros. Segunda parte: http://jatzimind.blogspot.mx/2012/05/nosotros-ii.html
Nosotros. Tercera parte: http://jatzimind.blogspot.mx/2012/05/nosotros-iii.html
Nosotros. Cuarta parte: http://jatzimind.blogspot.mx/2012/06/nosotros-iii.html
Nosotros. Primera parte: http://jatzimind.blogspot.mx/2012/05/nosotros.html
Nosotros. Segunda parte: http://jatzimind.blogspot.mx/2012/05/nosotros-ii.html
Nosotros. Tercera parte: http://jatzimind.blogspot.mx/2012/05/nosotros-iii.html
Nosotros. Cuarta parte: http://jatzimind.blogspot.mx/2012/06/nosotros-iii.html
No hay comentarios:
Publicar un comentario