Se acercó a mi. Bien pegadito estaba cuando sentí que me quería besar. Y es que ya había sentido antes como era cuando él me quería besar. Pero dudaba en que yo quisiera besarlo. Los labios también se cansan de esperar un príncipe caen con cualquier sapo. Aun que esta no era la ocasión. O tal vez sí. Miré sus ojos y brillaban. Bajé un poco la mirada y leí sus labios. Fue cuando aseguré que si quería besarme. No era que me comieran las ganas de conocer su boca. No era que me desvivía queriéndome comer su piel. Era, mejor dicho, que extrañaba su compañía. Yo ya sabía que era comerme su boca. Ya conocía como besaba con pasión. Ya me había besado muy lindo. Ya lo había besado con pasión. Ya lo había besado muy lindo. Más bien creo que no. No lo había besado lindo jamás. Siempre quise derramarle mi pasión. Más de una vez lo logré.
Y ahora está aquí pegadito queriéndome demostrar más de él. Y yo, estoy aquí dejándome y no queriendo saber más. Pero todo esto corre por mi mente en segundos. Aun no entiendo como lo logra. Digo quizá si lo conozco más me enamore y luego me quiera convencer de amarlo. Pero también puede que otra vez no me saque de la cabeza sus besos. Puede que vuelva a soñar una semana otra vez con él. Pero no descarto la posibilidad de también poderlo convencer de que se enamore de mi. De que me quiera y me conozca un poco más.
Sintió que bajé la mirada y luego luego me preguntó. -Estas bien? porque si te sientes incomoda no volvemos a intentarlo.- Yo no sabía si quería intentarlo. No sabía si me sentía cómoda. No sabía si todo lo que estaba pensando ya lo había dicho. Pero luego luego respondí. -No para nada, todo está bien.- Y egresé la mirada a sus ojos que seguía convenciéndome. Me sonrió y volvió a hablar. -No quiero que vuelva a pasar lo de la otra vez. Si estas incomoda seguimos como amigos- Amigos? pensé yo. Que no se suponía que la vez pasada también eramos amigos? Y yo si perdí. Quizá hablaba por mi. Quizá no quería que me volviera a perder en sus pensamientos.
Apoco si había sentido mi perdición? Apoco si creyó todo lo que le dije. Pensé. Pero no era momento para regresar al pasado. Lo tenía ahí, justo enfrente de mi. Queriéndome besar, pegadito esperando que decidiera si yo también quería. -No solo puedes robarme un beso y ya.- Le dije. Pero creo que ya habían pasado varios minutos de mi pensando y mirándolo. Y ahora él tomó su tiempo. Creo que estaba pensando que la responsabilidad de besarme o no acababa de caer todita en sus hombros. Me miró. Se agachó. Volvió a mirarme. Quizá estaba pensando lo mismo que yo. Pero yo no era la que estaba pegadita a él. Yo no era la que estaba queriendo besarlo. No podía pensar igual que yo. Yo tenía más razones para decirle que no. Volvió a quitar su mirada de mis ojos. Mis ojos que no sabía si estaban brillando o no. Se quitó de donde estaba. Me dejó de abrazar. Y siguió pensando.
Justo cuando estaba por sentirme segura. Por saber que él no me iba a besar. Que esperaba que yo diera un paso a su boca. Justo en ese momento se me aventó. Volvió a tomar mi cintura. Volvió a levantarme la cara. Puso su mirada en mis ojos. Mojó su boca. Se pegó un poquito más a mi. Sonrió de manera perversa, como siempre suele hacerlo. No quise volver a dudar. Total el me estaba robando el beso. Aun que fuera idea mía. Cerró sus ojos y yo lo mantuve abierto a la expectativa de como me iba a besar. No quise seguir pensando y me dejé llevar.
Antes de besarme recordé cuanta era mi pasión por él. Recordé como moría de ganas de sentir sus labios. Recordé que solo con él me sentía de una manera diferente y especial. No esperé a que se acercara poco a poco. Y yo mojé mis labios rápido. Cerré los ojos. Y lo volví a besar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario