sábado, 2 de junio de 2012

Nosotros IV


Estaba yo ahí, parada y helada, a punto de que mi corazón se detuviera. Vi como la mujer de recepción dio un salto al teléfono para marcarle a su jefe y anunciar mi llamada. -¡Noo!- grité yo, y todos los empleados me voltearon a ver. Ella me echó unos ojos de ¿estás loca? y yo agaché la mirada. Quizá siempre no me lo quería encontrar. -Es que olvidé los demás papeles en el carro- le dije con una sonrisa pícara y salí de la oficina. Me paré donde nadie me viera y respiré un poco. ¿Y si siempre no lo quería ver? ¿Y si me vuelve a besar? ¿Y si en vez de despedirnos nos volvemos a enamorar? mejor me regreso a mi trabajo e invento que no encontré a nadie y que ni modo de dejarlos en recepción, eran unos papeles tan importantes que no cualquiera debía tener, creo. Y ya me había acomodado la bolsa cuando salió el corriendo, como sabiendo que era yo, como sabiendo que estaba afuera respirando y esperando a armarme de valor para verlo otra vez. -¿Ana? pe pe pe pe pero ¿qué haces aquí?- preguntó muy sorprendido, después de todo no sabía que era yo la que estaba afuera. -¡Ah hola!, pues es que vine a entregarle unos papeles a licenciado Arriaga, pero creo que dejé una parte en el carro y creo que no está- le dije con el mucho o poco valor que aún tenía en la voz. -Jajajaja ¿tú eres la de los papeles? yo soy el licenciado Arriaga, mucho gusto.- Dijo burlándose de mí, seguro la de la recepción le inventó que como loca salí corriendo, bueno no era invento, pero no tenía porque decirlo. -Pasa, ahorita bajamos por los demás papeles- me dijo como si fuera tan conocida para él, como si fuera su vecina. Pero no me quedó más, pasé de nuevo a la oficina. Ni ganas de ver a la mujer de recepción, seguro ya había escuchado que nos conocemos y ahora iba a suponer lo peor de mí, mucho menos ver a los demás trabajadores, me habían visto y oído gritar como loca y salir como loca, preferí agachar la cabeza y hacerme ahora si loca para no seguir dejando mala imagen. Abrió la puerta de su oficina, una oficina grande, con una escritorio al centro, una computadora con varas pantallas y muchos recuerdos de viajes. Las paredes eran de cristal y tenía la vista más hermosa de la ciudad que jamás pudieran imaginar. -Ven siéntate, ahora si podremos platicar- me dijo tan tranquilo que no me la creía. -Si verdad, gracias.- Contesté de la manera más sarcástica, creo que ya había pasado del miedo al verlo y del valor al sarcasmo en menos de 20 pasos, nuevo record para mí. -Y dime Ana, que ha sido de ti, 6 años sin saber de ti, ¿por qué te fuiste y no me dejaste explicarte las cosas? ¿Por qué no te despediste? ¿Por qué huyes de mí?- Y yo cuando comenzó a oír las preguntas mije mi mirada en él, dejé de admirar la hermosa vista de la ciudad y el smog, dejé de pensar a donde se había ido a viajar y de que país era cada escultura. -Ya no hay porque responderte esas preguntas, eso pasó hace 6 años y no pienso explicarte las razones de mis acciones.- Le contesté y corte de tajo su sonrisa, ¿acaso imaginaba que iba a car en su juego? -Mejor respóndeme tú, ¿por qué me besaste?- Ahora si ya no existían ni rastros de sonrisas en su cara, ahora si estaba frio, ahora si me iba a responder. -Bueno, revisemos los papeles, ¿trabajas en la constructora?- No idiota, iba en la calle y un señor se me acercó para usarme de mensajera. -Sí.- Le respondí lo más sutil que pude. Saqué los papeles y lo comenzó a revisar. -Bueno y ¿por qué me besaste ya me vas a decir?- Le pregunté ya molesta, ya ansiosa de una respuesta. Revisó documento por documento, firma por firma y por fin tomo aire para responder. -No soy casado, no tengo familia, no tengo hijos, me dio gusto volverte a ver, te besé porque aun te amo.- ¡AMOR! a eso le llama amor... Ya no me sentía mal, ya no tenía que buscar a su familia en facebook, ya no me sentía la amante, ya me quería ir. -Bueno si los documento están bien me voy, tengo que seguir trabajando.- Arrimé la silla para atrás y tomé mi bolsa. -No Ana, no te vayas otra vez, no otra vez.- Dijo tomando mi brazo. -¿Algún día perdonaras lo que pasó hace 6 años?- Y yo más enojada que nunca y con más ganas de irme le aventé el brazo. Tomé de nuevo la bolsa que se había caído entre tanto jaloneo y salí por la enorme fuerte de cristal de su oficina. Bastaba con lo que hace 6 años había pasado para no quererlo ver jamás. Aún pensaba que teníamos un nosotros y eso dejó de existir el día que intentó terminar con mi vida, casi lo logró. Ni de la de recepción me despedí y ni gracias di. Salí tirando su tarjeta de presentación y salí con lágrimas en mis cachetes. Esperé el elevador y salió corriendo atrás de mí. Me tomó de la cintura como no queriendo dejarme ir jamás. Acarició mi cara y limpio mis lágrimas. Cayeron dos que tres lágrimas de sus ojos y dos que tres suspiros de su boca. Cayeron las palabras que jamás quise volver a oír. -Regresa a mi vida, perdóname fui un idiota, me arrepiento tanto del daño que te hice, se porque te fuiste sin despedirte, se porque me dejaste, sé que falle, pero regresa, regresa a mi.- Abrió la puerta del elevador y lo aventé, corrí y cerré la puerta. No íbamos a regresar.


Nosotros. Primera parte: http://jatzimind.blogspot.mx/2012/05/nosotros.html
Nosotros. Segunda parte: http://jatzimind.blogspot.mx/2012/05/nosotros-ii.html
Nosotros. Tercera parte: http://jatzimind.blogspot.mx/2012/05/nosotros-iii.html

No hay comentarios:

Publicar un comentario