lunes, 28 de noviembre de 2011

Infieles

Y cuando se cruzaron las miradas se helaron los cuerpos, se calentó el alma, se hicieron las sonrisas, se despertaron las mariposas estomacales, se dieron cuenta que se gustaban.
Y cuando sus labios se hicieron uno, se quemó la fidelidad, ardió la pasión, ganó la química, no se volvieron a separar.

Desde entonces caminan juntos por la banalidad, pisan lo superficial, creen en el amor, se desean cada noche más, viven para ser feliz con el otro, viven para amarse y enamorarse.
Su sonrisa contagia, su mirada es sincera, sus palabras llenan, sus ojos a completan el alma. Son uno, y serán uno, son diferentes completamente! pero no los detuvo para amarse hasta que el sol desapareció, y se volvieron amantes nocturnos, cazadores de lujuria, pero sólo ellos dos.



Feliz, ¡¡para siempre!!

Pero ese día, él estaba cansado de los triunfos de ella y no podía vivir así, se abalanzó sobre ella con el pretexto de haber llegado tarde del "trabajo" y la golpeó, con todas las fuerzas de su alma.
Ella hecha pedazos pero en el alma fuerte (como siempre había sido) le empujó, le destrozó la intención de matarla. y con la mano arriba y el volumen alto dijo: ¡¡TU NO ME VAS A ROMPER MI FUTURO, TU NO VAS A ROMPER MIS SUEÑOS, MI FELICIDAD NO DEPENDE DE TI, INCLUSO ERA FELIZ ANTES DE ESTAR CONTIGO!!. No pudo haberlo dicho mejor, tomó su bolsa y corrió fuera del terror de vida que había tenido con él.
Fue entonces cuando comenzó a disfrutar su soledad, a vivir, a madurar, a tomarle sentido a  la vida, fue entonces cuando aprendió de los errores del pasado y de la fuerza que necesitará para vencer los del futuro. Fue cuando comenzó a vivir.