Llegué a su casa. Muy arreglada, como siempre suelo hacerlo cuando lo veo. Un poco más de perfume por hoy, solo por hoy, porque no quiero ser como las señoras que se bañan en perfume y no en agua. Pero en fin.
Saludé a su familia, como siempre suelo hacerlo, hoy un poco más de despedida que de saludo. Como diciendo "Estas quizá sea la última vez que venga así, así de tranquila así de ganas de verlo, así aun siendo su novia". Y todos y cada uno de ellos me saludaron. Como diciéndome "Quizá esta sea la última vez que te veamos así, así de tranquila, así tan de la familia".
Pasé a su cuarto, sabia que debíamos hablar, sabia que esto se iba a terminar. Y yo recorrí 30 minutos de mi casa a su casa con la plena idea de que iba a despedirme. De que debía despedirme.
Me senté, crucé la pierna y ni a los ojos lo pude ver. Y me pidió perdón y se me rompió el corazón. Me confesó que el pasado esta tras de él, que no era fácil olvidar y se me rompió el corazón. Me lloró me hizo creer que esto pronto iba a pasar, que juntos siempre íbamos a estar y se me rompió el corazón. Me abrazó y no me sentí casi igual que lo demás días, sentí frió, sentí como esto iba a acabar y se me rompió el corazón.
Le lloré, le dije que me había roto el corazón que me sentía tonta por mis errores, que me sentía mal por haber sido él el que los conociera y no con el que aplicara lo que debí de haber aprendido con alguien más, y se me rompió el corazón.
Supe que no había mas que perder que me había arriesgado 3 años de mi vida y que esta vez si iba a pasar, y confié en mi, y me decidí a olvidar 2 días que a mi se me rompió el corazón.
Pero hoy, hoy que lo abracé hoy que lo tenía tan cerca de mi, que yo estaba tan vacía que yo estaba intentando no volver a llorar, hoy que estaba en mis brazos y las tijeras estaban tan cerca lo pensé. Dude por unos segundo si merecía vivir, dudé por unos segundos si realmente iba a querer que mañana respirara y entonces la tomé. La abrí poco a poco como si fuer a acortar un poco de papel, el filo no me iba a fallar. Entonces la enterré, la jalé lo mas fuerte y lo mas profundo que pude, lo que mi odio me permitió hacer. Lo besé y deje caer una lágrima, no quería que se fuera sin un recuerdo de quien había decidido si podía vivir. Sentí sus sangre correr, vi su ultimo aliento, miré sus ya fríos ojos y así fue como pude estar en paz con él.
Así es justamente como nos perdonamos 3 años de dolor. Y se me rompió el corazón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario