martes, 11 de junio de 2013

Dejarse llevar.

Se me aventó a los besos. Sabía que esta noche iba a pasar. Y es que ya desnudos y en posiciones que te dan más para desear, las cosas no siempre las puedes controlar. Me besaba y se apasionaba, yo estaba segura de que realmente le gustaba. Estaba muerta de miedo, pero también me gustaba. Lo besaba pero sin dejarme llevar, apretaba poquito mis ganas y las piernas para poder quizás, a lo mejor, que no pasara nada. Pero por otro lado quizás a lo mejor no apretaba tanto porque sí quería que pasara. Y entonces comenzó a besarme el cuello, bajaba los labios como queriendo ir más abajo, como queriendo ver si me dejaba, como haciéndome desearlo. Y lo estaba logrando. Yo solo abría la boca y pensaba en David. Y él no tenía que hacer nada esta noche en mi mente, pero creo que ahí vive y hace más de lo que quisiera. Notó mi distracción y paró. -No tenemos que hacerlo si no quieres, si no estas segura- dijo respetando como siempre lo que yo quiero, pero esa noche, justo esa noche, no sabía que quería. -No, sí quiero, sí estoy segura- Y a veces creo que lo dije por compromiso, por no hacerlo sentir mal porque yo estaba pensando en David, pero él tampoco lo sabía, no se imaginaba en lo que yo pensaba, me veía con miedo y lo tenía, pero era más ganas de no que sí. Siguió besándome y cada vez más abajo y más abajo y llegó a los pezones y no pudo parar. Y los chupaba y los comía como si fuera lo más rico que pudiera probar. Con sus manos tocaba mi cintura y la acariciaba, la deseaba. Pude en ese momento decir que no, que no quería, que parara, que mejor otro día con más calma sí, pero no pude o no quise. Después de David no sabía dejarme llevar no sabía aflojar el cuerpo y dejarme seducir para seducirlo más. Me mordía los labios de la desesperación de no saber que hacer. Me comí los labios de gusto también. Y entonces comenzó a tocarme aun más abajo y no pude más. Lo aventé hacia un lado y me subí en él. Le besé el cuerpo, aflojé más y me dejé llevar. Al final no fue tan difícil, sólo tenía que dejar de pensar en David. Yo estaba aquí desperdiciando una buena noche y a un buen hombre y el aprovechando a cualquiera. Vi su cara de sorprendido. -Oye, estas segura?- Ya le estaba quitando el encanto a mi seguridad. Ya estaba a punto de quitarme y sentarme para regañarme cuando comencé a seducirlo moviéndome un poco más, y más, y más, y más, y dejó de pensar y se dedicó a actuar. me tomó por debajo de las nalgas y me levantó. Me estrelló en la pared y me empezó a besar. Poco a poco y sin darme cuenta me acomodó y cuando menos vi ya estábamos cogiendo. Me hizo dejar de pensar. Me hizo olvidar. Me hizo suya y él era mío. No dejamos espacio sin tocar en el cuarto. No había lugar que no hiciéramos parte de esa noche. Yo no lo amaba. Él no me amaba. Nos disfrutábamos, sabíamos que podíamos funcionar, sabíamos que íbamos a seguirnos viendo. No teníamos un compromiso que cumplir el uno con el otro. Pero nos estábamos gozando y no nos importaba más. Conocí su cuerpo y sus placeres. Lo conocí más esa noche y me encantaba. Subimos y bajamos y yo no dejaba de respirar rápido. Por momentos hasta dejé de respirar. Y de pronto todo fue más rápido, aceleró y yo no sabía frenar, no quería frenar, no podía frenar. Apreté ahora más para que durara más tiempo y seguirlo disfrutando. No quería hablar con él. No quería que la noche fuera incomoda después de esto, pensar que iba a pasar. Apreté más y más y más y recordé que debía dejarme llevar. Solté y él también. Llegamos al final, nos lucimos en el final. Gemí bajito y paré mi respiración y de él salió un ¡Haa! y una fuerte respiración. Disfrutamos el final lo gozamos, todo lo habíamos saboreado y esto también. Supimos entendernos. Me separé y me recosté. Estaba agotada. Aun tenía el sabor del final y estaba saboreandolo. Se recostó a mi lado. Me dio un beso y se metió a bañar. Hace mucho debí de haberme dejado llevar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario