viernes, 30 de diciembre de 2011

Dulce droga.

Solo me tomaste, me abrazaste fuerte y comenzamos a volar. Conocí la dimensión mas rara, conocí tu mundo, el mundo que escondes tras un papel. cuando todo estaba por terminar, solo tenia que probarte para volver a volar.
Conocí a tus amigos, el elefante rosa y volador, los animales del zoológico mutantes, ¡bueno! hasta conocí animales que jamás imaginé.
Yo no entiendo esas personas que dicen arrepentirse de conocerte. Yo no lo hago, no lo haré. Porque una cosa es enamorarnos un rato y perdernos en la noche; y otra muy diferente es casarme contigo por el simple gusto.

Me hiciste soñar, me hiciste aprender a jugar con mi mente y mis sesos, me encantó perderme en tu cuerpo químico.
Aun que esta sea posiblemente el gusto del saludo y la despedida, me quedé con un gran sabor de boca. Me dejaste satisfecha con tus consecuencias y tus placeres.

Pdt: No te juzgo, ni mucho menos a la personas que han pasado por tu ácida figura. Me juzgo por mi cuerpo y el dolor de no volverte a tener.

No hay comentarios:

Publicar un comentario