Siempre he ido contra las reglas. A veces pienso que yo cree la reglas. Aun que, algunas como las de la naturaleza, no son precisamente una invención mía, todavía no las entiendo.
He intentado ir contra lo natural, creando lo artificial, he intentado desafiar la física para cumplir mis propositos egoístas y de superación, meramente para saber que soy el mejor. Lo peor de todo es que soy el único concursante.
No me puedo comparar con alguien más, porque no lo hay. Creo y me supero para dos pasos adelante derrotarme con mis creaciones. Invento y diseño para desmostar al mundo, al universo, a la galaxia lo avanzado que es mi cerebro, que es mi capacidad mental la que rompe fronteras y a veces crea barreras.
Nunca he visto la gran belleza del mundo porque no me interesa, nunca he tenido tiempo de hacerlo. Nunca he disfrutado de un dulce aroma a pasto, a tierra húmeda, a lluvia, a sol, a mar, a platas, etc. Y no lo hago porque me la paso destruyendo mi al rededor en vez de admirarlo, me la paso preocupado por mi raza, soy egoísta.
Destruyo lo que me hace vivir, mi sentido de a vida es la destrucción de mi ecosistema, todo esto inconsciente, todo esto por narcisismo.
El día que termine con el mundo quizás ya no sea un buen momento para admirar o recordar su belleza. Probablemente el mundo acabe antes conmigo, una plaga, así somos los humanos.
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