Y cuando se cruzaron las miradas se helaron los cuerpos, se calentó el alma, se hicieron las sonrisas, se despertaron las mariposas estomacales, se dieron cuenta que se gustaban.
Y cuando sus labios se hicieron uno, se quemó la fidelidad, ardió la pasión, ganó la química, no se volvieron a separar.
Desde entonces caminan juntos por la banalidad, pisan lo superficial, creen en el amor, se desean cada noche más, viven para ser feliz con el otro, viven para amarse y enamorarse.
Su sonrisa contagia, su mirada es sincera, sus palabras llenan, sus ojos a completan el alma. Son uno, y serán uno, son diferentes completamente! pero no los detuvo para amarse hasta que el sol desapareció, y se volvieron amantes nocturnos, cazadores de lujuria, pero sólo ellos dos.
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